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jueves, 14 de noviembre de 2024

 

Teatro en Cazorla

 

 “Manual para armar un sueño”

Teatro frente a la vida y la muerte

David Gómez Frías

 

Marco: Festival de Teatro de Cazorla. Ciclo: Teatrino. Fecha: 9 de noviembre de 2024. Escenario: Teatro de La Merced. Obra: “Manual para armar un sueño”. Reparto: Francisco Sánchez, Gaspar Campuzano, Enrique Bustos. Texto: Eusebio Calonge. Dirección: Paco de La Zaranda. Producción: Teatro La Zaranda, Teatro Español, Teatro de Rojas, Teatre Romea.

 


 Tiene el teatro un engaño oculto que afecta sin remedio al ego profundo de los actores, convirtiéndolos en victimas de su propio desafecto y ruina. La grandeza sobre el escenario puede destruir la belleza efímera de los sueños, porque sólo las almas humildes conocen el secreto para no caer de la cumbre. Esa cumbre de la fama donde no llegan todos los que quieren estar en ella, sino aquellos, aquellas que han sabido diferenciar la persona del personaje, no dejando nunca que adquiera mayor importancia la primera sobre el segundo. La fama posee menor longitud que la vida y los personajes, por su condición inmaterial, desconocen la longitud del tiempo y de su memoria. Ese es el engaño del teatro, hacer creer que un buen personaje hace eterno al actor o actriz que lo encarna. Pero el olvido y la muerte pasan factura, aquel porque expone las cicatrices del tiempo y calla las voces de los personajes, y esta porque pone fin a todo lo que tuvo que ser y a todo lo que ha sido sobre los escenarios de la vida, negando la virtud de los actores. Sobre esta poética de los egos, del olvido, de la vida y de la muerte, La Zaranda da forma a su último trabajo: “Manual para armar un sueño”. Un canto al ejercicio teatral adornado con frágiles matices poéticos con los que se logra el encanto mágico de los sueños. Su argumento lleva a un personaje a descender a los infiernos para traer a la luz a un viejo actor que habita en los espacios de la muerte. Un actor que vivió de una fama falsa, que se alzó sobre sus propios personajes ya hubieran nacido de Lorca, Shakespeare, Calderón o Valle-Inclán, que conoció el zarpazo del orgullo, que tomó el gusto a eso del olvido público. Y en este punto, cuando todo lo que fue se ha desmoronado, es donde el personaje encuentra al actor y se regenera el sueño original del teatro, aquel que hace palpitar la comunión de personajes y personas. Se alumbra aquí un ejercicio teatral crítico consigo mismo y crítico con la burocracia que lo asoma al abismo de la desesperación. Pero una vez iniciado el vuelo de la esperanza, una vez que se galopa a lomos del famélico Clavileño hasta hacerlo creer que es un ligero pegaso, una vez que se recupera la capacidad del desafío teatral, comienza la regeneración, la vivificación del hecho escénico. Si a este argumento unimos la experiencia portentosa y mítica de La Zaranada el resultado es un canto poético al arte de la interpretación. Este “Manual para armar un sueño” deja un sabor a despedida en ese preciso momento en el que todo vuelve a la memoria antes de que el olvido sea poco más que vacío, tiene además un olor a principio reivindicando que esto del teatro es un oficio tan largo como la vida y tiene, sobre todo, un grito contenido en la garganta en el que se resume la poética comprensiva del hecho mismo de actuar. Esta lección que deja La Zaranda no se mide en la longitud del tiempo ni de la memoria, sino en su capacidad preciosa de contradecir las emociones de los amantes del teatro.

 

 

 

Teatro en Cazorla

 

 “La vida es juego”

Vivir y amar el teatro

David Gómez Frías

 

Marco: Festival de Teatro de Cazorla. Ciclo: Teatrino. Fecha: 5 de noviembre de 2024. Escenario: Teatro de La Merced. Obra: “La vida es juego”. Reparto: Marta Hurtado, Gemma Viguera, Juan Berzal, Juam Monedero y Jorge Padín. Dirección: Juan Berzal. Producción: Ultramarinos de Lucas. 


El teatro debe recibir pasión por quien lo lleva a su esencia, así como una actitud de disfrute y aprendizaje por parte del público que se acerca al lugar sagrado de la escena. Vivir la experiencia teatral nos lleva a una inmersión cultural sobresaliente que precisa de un largo recorrido de retroalimentación entre todos los ingredientes del hecho escénico. Este largo recorrido debe iniciarse en la absorbente infancia, valorando la necesidad de sacrificios pequeños con el propósito de equilibrar nuestro mejor equipaje vital. De ahí que una mente infantil que acude al teatro y disfruta de un enriquecedor espectáculo, se convierte en un terreno de cultivo para el desarrollo de la crítica basada en criterios adquiridos por la experiencia. Puesto que el teatro es, sobre todo, una experiencia con la literatura viva, acudir a su encuentro supone poner en valor nuestro crecimiento cultural. El producto ofrecido debe ser, por sí mismo, excelente en su conjunto o en distintas variables capaces de honrar este viejo oficio de la representación. En Ultramarinos de Lucas lo saben y actúan en consecuencia, lo hacen además teniendo presente que su trabajo abarca todas las edades posibles. Su producto, La vida es juego, es un dulce canto dirigido a cualquier edad y público. Actores y actrices, teniendo presente la condición de ser niño en todas las edades, dejan correr su amor por el teatro hacia la delgada locura que supone ser un público que aprende. Esta obra es, además, una recreación que incita, provoca y muestra nuestras obras versificadas del siglo de oro español. Miguel de Cervantes, Calderón, Lope de Vega y Lope de Rueda, son los autores escogidos para deslizar la palabra y la interpretación por el Retablo de las maravillas, La vida es sueño, Loa del comediante o La tierra de Jauja. Todo enlazado en el resquicio de la memoria que se niega a olvidar la sensacional riqueza de quinientos años de historia en las páginas de ese género literario del teatro. Locura, memoria, pasión, poesía, arte, ensimismamiento, encanto, alabanza en sí del arte escénico, en un conjunto delicado que justifica esa razón que le damos al caprichoso juego de la interpretación. Que la vida es juego no hay duda, es también sueño y es una maravilla descubrir lo extraordinario a través del teatro. La vida es un escenario inmenso en el que se otorgan notas de honor a trabajos como este. No cabe discusión cuando se alza el telón para dar un significado puro al hecho en sí del ejercicio teatral. Ultramarinos de Lucas llevan el juego de la vida al escenario. Esta obra 'La vida es juego' no tiene edad y se muestra como una razón poderosa que nos recuerda por qué amamos el teatro, por qué nos empeñamos en acudir a la sala oscura para descubrir la luz sobre el escenario.

 

 

miércoles, 6 de noviembre de 2024

 

Teatro en Cazorla

 

 “Una pequeña historia”

El hilo poético de la vida

David Gómez Frías

 

Marco: Festival de Teatro de Cazorla. Ciclo: Sala. Fecha: 3 de noviembre  de 2024. Escenario: Teatro de La Merced. Obra: “Una pequeña historia”. Reparto: Héctor Alterio. Dirección musical y piano: Juan Esteban Cuacci. Autora y dirección: Ángela Bacaicoa. Producción: Pentación Espectáculos.

 

 


No es fácil reseñar el trabajo de un actor de la grandeza que representa Héctor Alterio, tampoco es este un análisis de su vida sino de esa pequeña historia con la que anda por los escenarios de nuestra geografía. Una pequeña historia que mantiene una duda entre paréntesis. A nadie escapa que salir a escena con noventa y cinco años supone, al menos, la generación de chascarrillos, comentarios y expectación. Comentarios y chascarrillos en torno a la edad, expectación en torno a la figura, a la esperada presencia de Héctor Alterio en el coqueto escenario de La Merced. Pasado el tiempo que la escenografía otorga a este montaje, nos queda una clara percepción de que lo disfrutado ha superado el significado de lo maravilloso. Nuestro protagonista venció, con temblorosa pero afinada espada, el contenido de los murmullos de la duda y superó con creces admirables la nerviosa expectación del público. Una historia pequeña es un anillo a medida para los largos dedos del señor Alterio, como a medida se ciñe el traje de la poesía en su voz, su memoria y su manera de dar vida a la belleza de la palabra, que ha nacido para romper el silencio de los labios acostumbrados a leer en la longitud de los versos. Eso es todo, eso es el principio de todo, eso es lo único necesario para acercar la entrañable palabra poética que clama en el tango, tanto como en la castellana cadencia de León Felipe. Declamar contando una historia es un arte, hacerlo además porque se ha descubierto la pasión por la belleza que cuenta el arte es un ejercicio de entrega que siempre ha subrayado la labor de los grandes nombres de la escena. La maravilla del poema acepta el desafío de mostrar su forma a galope entre la voz y el movimiento que le da cuerpo. En ese envite está la maravilla delicada de Héctor Alterio diciendo la pena por su Buenos Aires querido, clamando por las hazañas del caballero manchego de la triste figura, o alzando a los altares la recia poesía, clamando justicia para los versos de León Felipe. Lo verdadero es aquello que eriza el vello de las emociones, por eso aquella poesía arrancada del silencio por la viva voz de Alterio pone en pie tantas emociones, tanta sinceridad escondida. Es justo, además, reconocer que el hermanamiento de un verso con la música acrecienta la sensación de que lo transmitido adopta la forma de un regalo inmaterial, ligado con el paso del tiempo a nuestra memoria como público que elige disfrutar lo extraordinario.

Porque a la voz y la poesía de Alterio va unida la deliciosa melodía arrancada al piano por las manos del maestro Juan Esteban Cuacci. Y todo es, en su conjunto, un cuadro pequeño que va creciendo en nuestros corazones. Altos son los premiados por este festival cazorleño, pero nombres como el de Héctor Alterio, quien ha recibido el galardón número veintiocho de este reconocimiento, nos permite vivir el teatro desde las alturas del arte escénico.

 

 


Teatro en Cazorla

 “Carmen, nada de nadie”

El asombro de contar la historia

David Gómez Frías

 

Marco: Festival de Teatro de Cazorla. Ciclo: Sala. Fecha: 27 de octubre de 2024. Escenario: Teatro de La Merced. Obra: “Carmen, Nada de Nadie”. Reparto: Beatriz Argüello, Ana Fernández, Víctor Massan y Oriol Tarrasón. Autores: Francisco M. Tallón y Miguel Pérez García. Director: Fernando Soto. Producción: Tablas y Más Tablas y Teatro Español.

 


Un teatro ausente de la realidad histórica o social, preciándose de ser una cosa o la otra, debe estar engalanado de virtud escénica o estará condenado al fracaso entre el público. Del mismo modo, un buen texto, una buena historia, unos buenos personajes tendrán un corto recorrido si el ejercicio teatral que les da la vida no se acerca a la perfección del viejo oficio de contar historias sobre un escenario. “Carmen, nada de nadie” contiene ambas cosas: una buena historia con claros y rotundos personajes, y una puesta en escena que da brillo al argumento de la misma. Cabe destacar en la dirección un ejercicio de filigrana teatral, un desarrollo digno de ejemplificar este capricho, antiguo como el ser humano, de contar historias, de narrar vidas, de exponer personajes bien para disfrute del público, bien para que este no deje caer en el olvido secuencias vitales dignas de permanecer en la memoria. Ese ha sido y es el trabajo de Fernando Soto en este montaje: narrar, con fino acierto, secuencia a secuencia, un tiempo crucial para nuestra delicada democracia.

Y lo hace desgranando lo íntimo y lo público de los personajes que llenaron aquel tiempo con miedos, con corajes, con decisiones que resultaron trascendentales. Y como el teatro narra la literatura en vivo, los actores muestran sus personajes sobre los hechos que ya han pasado, pero, amparados en el latido de la memoria, estos aceptan la nueva vida para contar los detalles que hacen más pura su verdad. Así, en el reparto que encabeza la ficha técnica de este montaje encontramos los nombres acertados que hacen latir una historia rasgada de la realidad vital de Carmen Díez de Rivera, rozando la historia oscura de su propia familia o haciendo grande la verdad de los días más tensos del inicio de nuestra transición hacia la democracia. Carmen fue jefa de gabinete de Adolfo Suárez, única mujer que ha sentido el pálpito de un pueblo, esperanzado en la libertad, desde una azotea tan alta y no tuvo mayor obsesión que evitar que las cicatrices de la historia se convirtieran en obstáculos insalvables. Para contar los detalles el acierto ha sido óptimo en el conjunto de actores de tal manera que el equilibrio entre la historia, la puesta en escena y la verdad humana se logra en virtud de un trabajo excelente. Aquella ansia de libertad, aquellos asesinatos de abogados laboralistas que pusieron en riesgo tantas cosas, aquella legalización de partidos políticos disimulada en los días de semana santa, aquel temor amenazante en todas las decisiones, han encontrado en estos actores la huella precisa del trabajo perfecto. Ojalá las historias que debemos conocer y recordar se nos cuenten de esta manera, que aquellos personajes que las vivieron encuentren el acierto para volver a la vida con actores y actrices como estos. El teatro se hace perfecto cuando en el escenario coinciden ambas cosas.

 

 



 

domingo, 20 de octubre de 2024

 

Teatro en Cazorla

Desde la butaca

“Poncia”

David Gómez Frías

Marco: Festival de Teatro de Cazorla. Ciclo: Sala. Fecha: 18 de octubre de 2024. Escenario: Teatro de La Merced. Obra: “Poncia”. Reparto: Lolita Flores. Autor y director: Luis Luque. Producción: Teatro Español y Pentación Espectáculos.

“Me callé, nos callamos, hasta hoy”, dice Poncia al inicio de su momento estelar. Todo lo demás ha sido silencio hasta que se da por llegado el momento en el que la boca no puede callar más, hasta que rompe el alma su condición de callada y rasga el hermético pecho para liberar las palabras, hasta que un grito desgarra las ventanas y rompe la hermética casa donde enmudecen tantos secretos. Ya no puede haber más silencio en la garganta de quien no debe hablar, de quien no debería si quiera conocer los secretos de la sangre, del amor o del odio, pero Poncia lo sabe todo. Ese es el tormento de una mujer fuerte, una mujer que ha visto la sangre joven desperdiciada, el amor joven y poderoso como el viento caer herido de muerte por la envidia, el odio viejo enquistarse en los corazones. Ya no puede haber silencio entre las paredes y las ventanas de la casa. Bernarda impone el luto de la vergüenza a las hijas que viven. La muerta, Adela, es ya ceniza y hay que callarla para que no vuele por las calles la vergüenza. Hay que dar muerte a Pepe “el Romano” aunque el plomo no le alcance, para callar la vergüenza. Y no ha de haber lágrimas, evitar el llanto es callarlo, silenciar la pena. Pero Poncia no puede callar, ella es ese conflicto que retuerce y enlaza el silencio con la palabra. Cómo callar el trino de un pájaro joven, cómo silenciar el odio que empuja al suicidio, cómo no aventar los secretos de las almas sucios por la envidia y la venganza. Poncia no puede someter las palabras y contenerlas en el interior de la casa, porque le hierven como un desgarro en el armazón del pecho, le supuran y suplican abrir los barrotes impuestos. Las palabras deben salir para liberar el alma o romperla definitivamente. Nunca el silencio ha sido un alivio para el pecho que no cicatriza. Este ha sido el contexto que nos han traído a Cazorla esta  ”Poncia” de Lolita Flores y Luis Luque. Un argumento que pudiera firmar el mismo Federico García Lorca si en su silencio de tumba ausente pudiera liberar las palabras. Y en este contexto, con este argumento, Lolita es una estrella oscura que lo ilumina todo. De ella emerge la voz, en su pecho se rasga la verdad de la palabra, su alma es ese pergamino que ya no callará por los tiempos de los tiempos. Este maravilloso ejercicio de interpretación es ya un bullicio permanente que siembra en la memoria de los amantes teatrales la razón, la pasión por este arte de la escena. Lolita Flores, en esta Poncia, solicita y se le concede el sello de lo eterno, conmovedor y apasionado que tiene la interpretación, la vida de su personaje. Mas es de rigor sentir admiración por el texto que da la voz y la vida a Poncia. Luis Luque pone en Lolita un espíritu que necesita abrirse el pecho para que entre el aire o salgan las palabras. Esta unión, de Lolita Flores y Luis Luque, se convierte en asombro y admiración para quienes hemos tenido y tendrán la suerte de ocupar una butaca del teatro, cuando Poncia abra la boca para no volver a dejar el alma en silencio. Podemos añadir, como un ingrediente tan valioso como el personaje, la intérprete, el autor y director, la poética presencia de la luz y su escenografía. Un conjunto íntegro, un regalo para el público, para la memoria de Lorca y para el arte del teatro.



Teatro en Cazorla.

2024

David Gómez Frías

 

Para nosotros, humanos absorbidos por la vorágine de la vida acelerada, vida que en los pueblos también está cogiendo un ritmo endiablado, supone un verdadero lujo distraer las emociones con el juego virtuoso del teatro. En Cazorla, este rincón bullicioso de nuestra provincia, se vive en este trimestre una buena prueba de lo dicho. Veintiocho ediciones de su festival de teatro dan para buscar en sus calles un remanso de cultural que fluye por las diversas expresiones escénicas. Rodeando la festividad del Pilar, toma inicio esta nueva convocatoria hermanando dos de los pilares que componen la extensa programación: el teatro de calle y su homónimo de sala. Con esto, quince compañías han dado la talla en los escenarios abiertos de las calles de Cazorla, así como en el espacio cerrado de La Merced. Comedias amorosas, acrobacias circenses, malabaristas que equilibran el humor y el riesgo, espectáculos multidisciplinares, momentos casuales e intencionados, realidades absurdas emancipando la vida impregnada de humor. Remitidos al programa, podríamos hablar en la brevedad de un par de líneas de las virtudes y el espectáculo de cada una de las compañías, pero baste con elogiar su alta calidad, su gran acierto con el público y su acertada siembra de emociones y risas, cuando no de sobresaltos y seriedades perfectamente argumentadas. 

Pero es de justicia hablar de los ejemplos que sobresalen y rompen las fronteras de la elevación escénica.En este sentido, el público presente en Cazorla, público que da carácter de nacional e internacional a esta programación teatral, escuchó el tierno y palpitante temblor del corazón con la deliciosa Claire Ducreux, quien expuso la sencillez hermosa de su trabajo Fleurir les abismes para lograr despertar en los presentes diversas emociones profundamente encadenadas. 

Impagable resultó Sureño piano trío, un concierto ofrecido por Diego Valdivia mientras acariciaba las teclas de su piano blanco, acompañado por Yolanda Pozo en la percusión y Daniel Velenzuela a la guitarra. 

Se diría que la fortuna utilizó su música para quebrarnos el pecho con la belleza desplegada en cada una de las composiciones interpretadas. Podemos destacar, sin duda, la frescura y el descaro de Col-lectiv FRENETIC en su espectáculo musical y acrobático Save thetemazo.org, que supuso una superposición de flirteos con la música de siempre. Poético, visual, inspirador, cercano son términos que dicen mucho de Mar, o de cómo sobrevivir a un tsunami, pieza creada por Rebe al Rebes para enfrentarnos al sentimiento cercano desde la perspectiva del humor, la música, la interpretación y el desgarro del suave del flamenco. Y de flamenco, que debería ser escrito con letras mayúsculas de pasión, hablamos al mencionar el Atrapados de Flamenco Nómadas. Su espectáculo resultó ser un sobrecogedor encuentro con la virtud más exquisita del arte inmaterial del flamenco.


Desgarro puro, voces que quiebran la quietud del alma, cuerpos que dictan sentencia sobre el vocabulario poético del movimiento, sobre un argumento que lleva a los seres protagonistas a descubrir sus más escondidos secretos. Inma La Carbonera rasgando el silencio con su garganta, Ana Salazar equilibrando el quejío de la voz con la fuerza de su cuerpo, Juan Amaya rompiendo el espacio y el callado viento con ese lenguaje propio que dictan los grandes bailaores, y Paco Iglesias a la guitarra, delicia de alas en los dedos, delicado capricho sonoro que emerge de la virtud de los maestros.


 

domingo, 10 de diciembre de 2023

El traje

                                Foto: José Luis González
 

Desde la butaca

“El traje”

Traje a medida para dos monstruos

David Gómez Frías

 

Marco: Festival de Teatro de Cazorla. Ciclo: Sala. Fecha: 8 de diciembre. Escenario: Teatro de La Merced. Obra: “El traje”. Reparto: Javier Gutiérrez, Luis Bermejo. Autor y Dirección: Juan Cavestany.

 

Han pasado once años desde su estreno en Madrid. Aquel treinta de octubre del año dos mil doce en España se hablaba de crisis, de salida de la crisis económica que hundió a nuestra sociedad, cuatro años antes, en el temor existencial. Esta obra de teatro ha sobrevivido a la permanente amenaza de caídas de la economía, a una pandemia mundial, a los vaivenes políticos, a guerras más o menos vecinas, a ejemplos de corrupción inagotables, y lo ha hecho señalando a una sociedad que ha visto nacer en su seno los extremos destructivos de las ideas. En una década puede cambiar el mundo o puede seguir siendo el mismo, al fin y al cabo, todo se repite desde el interior de un hogar a las más altas esferas del poder. Quizás por eso “El traje” brille tanto ahora como lo hizo años atrás, como lo viene haciendo desde su estreno, porque nuestra sociedad necesita mirarse en el espejo de su absurdo y reírse. Esta comedia negra, que pudiera entenderse como un juego sencillo de comedia teatral, resulta ser un complejo ejercicio de texto, dirección y actuación. De un argumento cualquiera surge una obra maestra del teatro actual, que permanecerá viva precisamente por su capacidad de hacer colisionar en un cuerpo a cuerpo la posibilidad de los individuos y el absurdo propiamente dicho. El público es llevado a la oficina de seguridad de un centro comercial, un sótano en el que un empleado del departamento y un cliente, participante en un altercado con una señora, llevan la actualidad de sus vidas a un conflicto intelectual y emocional en el que la risa es el antídoto que rompe la tensión intencionada. Bajo esa línea argumental todo es posible, incluido un cadáver que resulta estar más vivo que muerto. Lo fascinante de esta obra está en la conjunción de texto, dirección y protagonistas. De cara al público, todo se resume a la actuación de Gutiérrez y Bermejo. No es poco pues el resultado identifica a dos titanes de la interpretación capaces de hacer enloquecer al espectador con los altibajos emocionales que sus personajes requieren. A la par, son el equilibrio perfecto, la magia, la sintonía de dos grandes que hacen lo suyo con tanta humildad y entrega, sin personalismos ni distancias, dando al espectáculo un valor imperecedero. “El traje” ha sido en sí el cierre perfecto para un programa de alta calidad escénica, artística, teatral. Porque sería fácil pensar que cualquiera de las obras propuestas podría haber bajado el telón de La Merced con la grandeza que hemos visto en cada una de ellas, pero el Festival de Teatro de Cazorla lo ha hecho con la risa y la costura intensa de “El traje". Ha cerrado esta edición con el acierto de poner frente a frente a Javier Gutiérrez y Luis Bermejo, para dejar clavada la sensación de que lo bueno se hace esperar y lo mejor está por llegar. Ha sido este un espectáculo corto, según se mire, porque deja el regusto repetido de querer más de algo tan bueno. El teatro tiene eso, hace amantes en ediciones y en obras como estas. Cazorla baja el telón del teatro, pero volverá a alzarse limpio de polvo para dejar grabadas en la memoria de este arte las dimensiones de La Merced.

lunes, 4 de diciembre de 2023

Retorno al hogar-Desde la butaca


 Desde la butaca

“Retorno al hogar”

Grandeza teatral en Cazorla

David Gómez Frías

 

Marco: Festival de Teatro de Cazorla. Ciclo: Sala. Fecha: 2 de diciembre. Escenario: Teatro de La Merced. Obra: “Retorno al hogar”. Reparto: Miguél Rellán, Fran Perea, David Castillo, Alfonso Torregrosa, Juan Carlos Vellido y Alicia Rubio. Autor: Harold Pinter. Dirección y adaptación: Daniel Veronesse.

 

A veces, no muy a menudo, el público es enfrentado a juegos de comprensión teatral que miden su afinidad con este arte de la actuación y la exposición. Cuando se hace desde el texto de un autor como Harold Pinter, acostumbrado a jugar con temas de calado social, resulta que se reclama al público una presencia activa en relación al hecho teatral al que asiste. No hablamos de una interactuación física, sino de un ejercicio que exige comprensión y un análisis enriquecedor que nos haga partícipes del juego al que invita el autor. En este ‘Retorno al hogar’ el espectador amante del teatro es invitado a asistir a la evolución psicológica de los personajes, involución podríamos decir, que invierte a los individuos desde un estado social y civilizado a otro en el que predomina la raíz animal del ser humano. El argumento corre por la espalda de una familia en la que sobreviven un padre con un hermano y tres hijos. El mayor de estos dejó el hogar familiar años atrás, huyendo de la vida violenta que en sus paredes se adivina. De inicio, los personajes procuran mostrar el espacio personal que cada uno reclama. Poder y jerarquía del padre, sumisión acordada del hermano de este, chulería y enfrentamiento con la figura paterna del hijo mayor de los presentes en casa, y casi anulación personal del hijo pequeño. Estos juegos de rol, atribuidos a cada personaje para conformar el perfil psicológico que otorga el autor, se balancean desde la violencia a la indiferencia, pasando por la humillación y pérdida de toda condición humana, capaz de burlar la identidad familiar por un desarrollado sentido animal no demasiado oculto. Este tránsito por la personalidad tan variable se acentúa con el regreso a casa del hermano mayor, del hijo mayor, del sobrino mayor, que se doctoró en filosofía y vuelve casado y padre de tres hijos. La mujer de éste será el desencadenante final de la ruptura del núcleo familiar, del que emanan los más viscerales sentimientos, los más profundos rencores, la más hiriente envidia, el más descarnado deseo. Sobre este texto de Pinter, Daniel Veronesse enjambra una composición teatral de alto valor escénico, desde el punto de vista de la interpretación y la dirección. Alto valor en cada uno de sus actores y actriz, concediendo a cada uno de ellos el sobrado estímulo que se espera y se reclama para sus personajes. Podríamos, sin duda, poner nota individual a cada uno, mas la valoración global concede el merecido premio al conjunto. Desde Miguel Rellán hasta Alicia Rubio, no queda un cabo suelto en una actuación general que hace relucir el honor de desarrollar este oficio de ser actor o actriz. Podríamos matizar caprichos individuales de la actuación, pero no se perdería la justicia del reconocimiento de un gran ejercicio actoral. Podríamos criticar detalles en la dirección, a priori desconcertantes, como el uso de risas enlatadas, aparentemente puestas como un absurdo incomprensible, pero que la actitud analítica del espectador es capaz de entender como un anuncio de cambio de escena o, lo que es más importante, como un anuncio de cambio de personalidad de los personajes. En definitiva, todo en su conjunto ha supuesto un regalo teatral para los que amamos este arte. El teatro en Cazorla debe darse por satisfecho con propuestas como ésta puestas sobre su escenario de La Merced. 

sábado, 18 de noviembre de 2023

Pandataria-Teatro en Cazorla

 


Desde la butaca

“Pandataria”

Esplendor de las artes escénicas

David Gómez Frías

 

Marco: Festival de Teatro de Cazorla. Ciclo: Sala. Fecha: 17 de noviembre de 2023. Escenario: Teatro de La Merced. Obra: “Pandataria”. Reparto: Cayetana Guillén Cuervo, Chevi Muraday, Elio Toffana, La Merce, Basem Nahnouh, Chus Western. Textos: Laila Ripoll. Dirección y coreografía: Chevi Muraday. Compañía: Los Dedae.

 

‘La libertad es no tener miedo’ grita desde las entrañas la protagonista de este espectacular montaje de artes escénicas en el que se unen teatro, danza, música en voz rapeada o instrumental, una escenografía minuciosa en su diseño, pero aparente de vida propia, y una iluminación capaz de enmarcar por sí sola cada una de las escenas que se suceden. Pandataria es una prisión para las emociones del espectador, una prisión capaz de romper los esquemas de lo esperado, argumentando el devenir de sus personajes precisamente en el significado real e histórico de la isla Pandataria, que fue prisión durante el Imperio Romano. La mujer, con el hilo femenino que la une a la línea horizontal de la historia, en la que se repiten, como bucles, ciertos episodios de sus páginas, se convierte en presa a la voluntad y el rechazo del ser humano hombre. En la mujer se ven reflejados los desechos de una sociedad que no perdona, que rechaza al diferente, que señala, que marca para diferenciar a aquellos que la amenazan con su diferencia espiritual o geográfica. La condena es a veces una herida en la herencia biológica, otras no es más que una distinción en el color de la piel o una cuna tan pobre como el hambre de la tierra. Pero este montaje, al margen de sus queridas connotaciones históricas, es un canto profundo a la libertad del individuo. La libertad es no tener miedo, es tener una canción, un recuerdo, una voz interior que te emancipe tu valor individual y distinto, aunque el instinto te lleve a buscar la aceptación del grupo. Pandataria, esta Pandataria traída por Chevi Muraday e interpretada, en su aspecto más teatral, por una genial Cayetana Guillén Cuervo, provoca el tránsito del caos y el miedo existencial hacia un ejercicio de liberación que invita a poner como límite el mismo cielo. Sobre el escenario, esta muestra de caos inicial se desarrolla sobre una delicada línea poética en la que encuentran su equilibrio la palabra, el cuerpo en movimiento, la interpretación, la imaginación que busca un resultado extraordinario. Luz y música, palabra y voz, pasión y lujuria de movimientos narrativos con los que se acompaña la longitud del argumento. Todo es en Pandataria un ejercicio completo de conocimiento magistral sobre este arte del escenario. Allí donde se quiere la fuerza del teatro puro, que se eleva sobre el texto, se muestra sobresaliente Cayetana. Allí donde se pide el perfecto maridaje del movimiento, leído en grito por los cuerpos, está la excepcional visión de Muraday. Allí donde se quieren mostrar los distintos escenarios requeridos por la argumentación está la imaginación escenográfica y la luz. No puede haber indiferencia ante un espectáculo que causa esta impresión. Posiblemente el agradecimiento del aplauso final no sea suficiente para premiarlo porque, con toda seguridad, se hace necesaria la memoria. Es en la memoria donde permanece el valor de las atrocidades humanas, tanto como la virtud que las contradice. Es en la memoria donde nos perdura la manera de contar las cosas y esta Pandataria, sin pesar alguno, evitará en nuestra mente el temblor del poderoso olvido. 

jueves, 16 de noviembre de 2023

El cielo de Sefarad


 

Desde la butaca 

“El cielo de Sefarad” 

Los mensajes eternos

David Gómez Frías 

 

Marco: Festival de Teatro de Cazorla. Ciclo: Teatrino. Fecha: 14 de noviembre de 2023. Escenario: Teatro de La Merced. Obra: “El cielo de Sefarad”. Reparto y Títeres: Julie Vachon, Francisco de Paula Sánchez, Lorena Fernández. Música: Enrique Pastor.  Dirección: Larisa Ramos, Julie Vachon, Francisco de Paula Sánchez. Producción: Claroscuro.  

 

Quizás no nos demos cuenta pero para eso sirve el teatro, para recordar que cualquier tiempo pasado, con el mismo perfil de sus personajes, se repite como una condena de bucle histórico del que nadie parece querer aprender. Aunque tal vez sí nos demos cuenta, desde nuestra zona de confort,  de que esa repetición no nos afecta porque siempre toca vivirla a otros, alimentando así la hipocresía humana. Tal vez por esta razón hacemos necesaria la literatura y las historias de la literatura, porque en ella encontramos la memoria de lo que fue y en ella dejamos escrita la memoria de lo que es y será. Especialmente expositiva es la literatura que necesita de un escenario para contarse, adquiriendo esta, desde el escenario, una especial riqueza. Para una mente infantil que acude al teatro sólo existe la historia que se cuenta en ese momento, sin línea temporal que dé amplitud a su mundo. Un niño, una niña entiende la historia por lo que ve y vive a su alrededor o, con la ayuda de la tecnología de nuestro mundo actual, lo que ocurre en las pantallas que hablan de otros lugares y otras vidas. Tal vez por eso la lectura profunda de un argumento teatral deba hacerla el adulto que asiste al teatro, que acompaña y se enriquece junto al niño de todos los matices que el argumento trae consigo. Esto es lo que consigue Claroscuro con su obra "El cielo de Sefarad", contar una historia de injusticia humana que se repite desde hace siglos. Lo hace narrando desde la ternura de los títeres y tocando la sensibilidad de público pequeño y adulto sobre un tema que conlleva la humillación permanente del ser humano. "El cielo de Sefarad" cuenta la historia de Noa, una niña judía en la España de los reyes católicos que vive en primera persona la injusticia de una expulsión. Por capricho de quienes tienen poder sobre la historia, Noa tendrá que despedirse de todo aquello que le es familiar, tendrá que abandonar su hogar en España (en Sefarad), a sus amigos Pedro y Fátima y tendrá que andar por el mundo soñando con volver al pasado que la expulsa, porque los corazones heridos no encuentran un lugar para quedarse como aquel en el que dejaron anclada su vida. Este argumento y la delicada didáctica empleada por Claroscuro colmaron la sensibilidad humana de pequeños y adultos, porque una historia no tiene valor por sí misma si no se sabe contar. "El cielo de Sefarad" se cuenta con verdad y ternura, con humor y tristeza, porque habla de una historia que encierra un mensaje que parece eterno. "El cielo de Sefarad" es una pequeña gran producción, llevada a los escenarios por quien sabe dar vida a los títeres y aliento al corazón.   


martes, 7 de noviembre de 2023

Estación Paraíso-Teatro en Cazorla

 



Desde la butaca

“Estación Paraíso”

Una maravilla nacida del corazón

David Gómez Frías 

Marco: Festival de Teatro de Cazorla. Ciclo: Teatrino. Fecha: 6 de noviembre de 2023. Escenario: Teatro de La Merced. Obra: “Estación Paraíso”. Actriz: Elisa Ramos. Dramaturgia: Joaquín Casanova y Elisa Ramos. Dirección: Israel Sola. Producción: La Maquiné.

 

A la salida del teatro, en una mesa fácilmente localizable, junto a la breve información sobre la obra que acabábamos de aplaudir, alguien colocó un libro de firmas en el que se iban acumulando mensajes que ponían valor al espectáculo teatral visto. Uno de los mensajes decía: "Una maravilla nacida del corazón". El autor de aquella breve opinión no iba mal encaminado porque La Maquiné lo ha vuelto a hacer. Esta creación narra el último viaje de una vieja titiritera con la memoria más perdida que útil. En tanto espera el tren que ha de llevarla a su última estación reinicia su relación olvidada con los títeres que la han acompañado a lo largo de su vida. Títeres de cuento, de amor y de esperanza, porque en esta relación suya, propiciada por la espera en la penúltima estación, se va descubriendo una bonita vida no exenta de amor, de sacrificios y de un trato con la Pelona (la muerte) firmado con latidos de corazón que buscan evitar que ella duerma para siempre. Nuestra protagonista va recordando quién es, qué ha hecho y ha sido en su vida, quién ha pasado por ella y a quién ha amado. No llegará a descubrir el sentido y el porqué de aquel amor que trató con la Pelona cambiar una vida por otra, pero siente en los latidos de su corazón que en la Estación Paraíso tendrá una segunda oportunidad de encontrarse con el gran amor. Esta historia nos la cuenta La Maquiné sobre un pequeño escenario ideado para la ensoñación, la ilusión y la complicidad sentimental del público pequeño o grande. Lo hace además con la creatividad mágica que requiere una mente infantil, un espíritu de niño ya viva encerrado en un cuerpo menudo, en uno adulto o en un títere que necesita el aliento vital para moverse, utilizando elementos sencillos, imaginación inteligente y mucha dulzura en el trato de la historia. Una historia con mensaje implícito, con una verdad innegable en su argumento, pero contada con tanta delicadeza que parece que no duele, que invita a aceptar la última estación, la estación Paraíso, como un punto y seguido que favorece el encuentro y la celebración de los momentos más dulces de nuestras vidas. Una forma, en fin, delicada, sencilla y bella de convencernos de que la vida es un viaje que va acumulando su equipaje en cada una de las estaciones. Un viaje que nos hace madurar hasta convertirnos, otra vez, en niños ilusionados. Con todas estas herramientas nos golpeó el pecho La Maquiné: una dramatización contagiosa en el personaje encarnado por Elisa Ramos, una estupenda secuenciación musical y un desarrollo técnico global lleno de conocimiento y pálpito infantil.    


domingo, 5 de noviembre de 2023

Contracciones-Teatro en Cazorla


 

Desde la butaca

“Contracciones”

David Gómez Frías

 

Marco: Festival de Teatro de Cazorla. Ciclo: Sala. Fecha: 3 de noviembre de 2023. Escenario: Teatro de La Merced. Obra: “Contracciones”. Reparto: Candela Peña y Pilar Castro. Autor: Mike Bartlett. Adaptación: Jorge Kent. Dirección: Israel Sola. Producción: Producciones Come y Calla.

 

Dejemos en el aire una pregunta sencilla: ¿para qué sirve el teatro? Demos por supuesta una respuesta no tan sencilla: el teatro es una suma de varias partes que, juntas, ponen al ser humano frente a sí mismo. Luego, el teatro es una interactuación final a la que se llega cuando se han unido todas las partes que lo hacen posible, siendo la última aquella que añade la presencia del público. Este, el público, ha colgado por cuarta vez en esta edición del Festival de Teatro de Cazorla el cartel de ‘entradas agotadas (sold out)’, quizás porque, como vienen a criticar algunos, hay demasiados rostros televisivos, haciendo de esta una razón más que suficiente para llenar las butacas de La Merced. Es cierto que no siempre un rostro conocido conlleva el cartel de buen teatro, pero el programa conseguido para Cazorla muestra desde su inicio una sucesión de rostros de pantalla que vienen a dejarnos un excelente nivel teatral. Este es el caso del último cartel al que se le cuelga el faldón de entradas agotadas. A saber, “Contracciones” no tiene, en principio, nada que ver con el proceso que sufre el cuerpo de una mujer cuando se acerca el momento del alumbramiento del hijo o la hija que vive en su interior. Este “Contracciones” teatral tiene que ver con las emociones que, en sus altibajos, rompen el equilibrio necesario del ser humano. Sobre el escenario dos magníficas actrices, en registros medidos y excelentes para el espacio y el tiempo que requiere una función teatral. Dos mujeres que cuentan una historia que distorsiona una realidad presente, llevándola al extremo de su exposición, pero que deja en el aire una serie de preguntas y reacciones en el público, capaces de provocar la risa tanto como la ira interior contenida. “Contracciones” nos cuenta la relación de Emma, una trabajadora modelo, con la compañía que le da trabajo, personificada ésta en una mujer sin nombre, sin vida, sin emociones más allá de lo estrictamente deseado por la empresa. Se establece una relación laboral que va excediendo los límites de acceso a la vida privada del empleado por parte de la ‘parte contratante’, dando lugar a extremos difícilmente concebibles hoy en día. Aunque, si analizamos las necesidades de nuestra impuesta vida social actual, tal vez no sea tan descabellado el argumento de esta dramatización. Lo que sí podemos dar por cierto, una vez aplaudido el resultado final de las partes teatrales que se juntaron el pasado viernes en La Merced de Cazorla, es que los dos personajes que desarrollan el argumento parecían cortados a la medida de Candela Peña y Pilar Castro o ¿era al contrario? Tras la sobresaliente actuación de ambas, daba la sensación de que fueron los personajes quienes eligieron a voluntad a las actrices que debían darles vida, con un acierto tan equilibrado que no dejaba opción a imaginar algo distinto. También a la parte técnica: dirección, escenografía, luces y sonido podemos darle alta nota, pues a su buen hacer se debe el aplaudido resultado final. Debemos, por tanto, una vez separadas las partes, desde la condición de público que abandona la sala y queda a la espera de ser llamado, nuevamente, para forma parte del beneficio emocional este arte, que el programa teatral en Cazorla, en esta edición 2023, sigue dándonos en el gusto, permitiéndonos formar parte de eso tan bueno que es el Teatro.

 


sábado, 28 de octubre de 2023

El sonido oculto-Teatro en Cazorla

 



 “El sonido oculto”

David Gómez Frías 

Marco: Festival de Teatro de Cazorla. Ciclo: Sala. Fecha: 27 de octubre de 2023. Escenario: Teatro de La Merced. Obra: “El sonido oculto”. Actores: Toni Acosta, Omar Ayuso. Autor: Adam Rapp. Versión y Dirección: Juan Carlos Rubio. Producción: Txalo Producciones.

Si la idea es ganar un Premio Pulitzer no podemos infravalorar la literatura en su valor más elevado. Si la idea es hacer una obra de teatro de un texto finalista de un Premio Pulitzer, podemos entender que la literatura dramatizada será de gran calidad, pudiendo cometer el error en el ejercicio de dramatización, con su puesta en escena, de no alcanzar el valor de interpretación que se requiere, dando así un golpe mortal a la misma literatura. Afortunadamente, en muy contadas ocasiones sucede que la literatura narrativa, contada a modo de literatura escénica, se lame sus propias heridas una vez llevada frente al tribunal público. No es el caso de la adaptación de “El sonido oculto”, traída a Cazorla bajo la dirección de Juan Carlos Rubio, con la interpretación de Toni Acosta y Omar Ayuso. De inicio, un monólogo narrativo, utilizado a modo de introducción necesaria para que el espectador llegue a posicionarse en la historia, desvela un texto fluido, una literatura alta, de calidad, capaz de captar la atención del espectador en las palabras que, dichas en una tercera persona que narra directamente o formadas en diálogos con alta carga psicológica de los personajes, por sí solas son la calidad literaria de “El sonido Oculto”. Puesto en valor el texto, encontramos una voz principal que narra en tercera persona e interviene en primera, llevando un peso sostenido y muy bien soportado, para dar juego al ejercicio propio del teatro: actuar e interactuar sobre el escenario y hacia el público. Esta labor de peso recae en Toni Acosta dando vida con una excelente interpretación, en los diálogos directos o sobre la tercera persona, a Julia Martín, profesora universitaria de escritura creativa. A su lado, asumiendo el papel de contrafuerte en los diálogos propuestos, Omar Ayuso, escondido en la piel de Hugo Barroso, enlaza con altura sobrada la exigencia de no debilitar el equilibrio bien medido del conjunto escénico. En “El sonido oculto” se habla de libros, de literatura, de genios literarios que son ejemplos universales. Se habla de la vida, de la enfermedad terminal, de las emociones que ocultan posibilidades remotas de un amor. Se habla del oficio de escribir para narrar vidas que deambulan en su propio tormento, para exponer almas que generan un amor asomado a los prejuicios que lo hacen imposible. Ese sonido oculto habla también de las imágenes literarias que lo dicen todo. Imágenes que identifican el vacío espiritual de los personajes, el vacío anímico, tan presente en el decorado de estantes deshabitados, sin libros, sin vida, un decorado que no espera la nieve callada porque lleva tiempo viéndola reposar sobre todas las cosas a modo de abandono, de posible muerte, de anunciada tragedia o repentino milagro. Porque un porcentaje diminuto de esperanza es una línea delgada que recompone o abandona las almas. He aquí el meollo argumental de esta obra: un alma en crecimiento, sobrada en prepotencia, pero realmente temerosa de su propio fracaso, y otra alma alejada de la esperanza, pero repleta de los conocimientos y las palabras que han dado vida a tantos personajes y a no menos finales en el extenso abanico de la literatura universal. Así, “El sonido oculto” ha sido un grito de teatro excelente, contenido en el alto valor de la literatura. 


sábado, 21 de octubre de 2023

El beso de la mujer araña-Teatro en Cazorla

 

Desde la butaca

“El beso de la mujer araña”

David Gómez Frías

 


Marco: Festival de Teatro de Cazorla. Ciclo: Sala. Fecha: 20 de octubre de 2023. Escenario: Teatro de La Merced. Obra: “El beso de la mujer araña”. Actores: Eusebio Poncela e Igor Yebra. Autor: Manuel Puig. Dirección: Carlota Ferrer.   Ayudante de Dirección: Manuel Tejera.

 

A Valentín no le gusta que Molina tararee boleros, a Molina le encanta sentir y expresar que los boleros son como la vida misma: sentidos, melodiosos, apasionados. A Molina lo que de verdad le gustan son las películas, sobre todo aquellas que son reflejo del interior femenino, de su interior femenino cada vez más expuesto y asimilado. Valentín es un revolucionario, un burgués renegado de sus orígenes, que sueña con cambiar el mundo entre sesiones de tortura. Molina tiene cuerpo de hombre y quiere vivir con el ritmo elegante de su alma de mujer. Valentín se niega a explorar su lado femenino. Y en el fondo, son dos personajes que pueden manifestar la lucha interior de un solo ser humano, preso en su propia prisión interior. Manuel Puig, autor de la novela “El beso de la mujer araña”, los sitúa encerrados en una prisión argentina en tiempos de represión, tiempos en los que los revolucionarios son perseguidos y torturados precisamente por enfrentarse a la represión y la tortura del poder sobre el pueblo. Mientras que los homosexuales son encerrados para sanar una incorrección, por el miedo a lo femenino que pueda haber en un hombre, porque la ignorancia deja para después, o para nunca, la necesidad de aceptar el lado femenino de cada hombre y viceversa. Valentín quiere seguir aprendiendo en la celda, a Molina le gustan las películas y tararea, de vez en cuando, algún bolero. Pero cuando llega la noche y se apaga la luz, aquel ya no puede leer y este gana terreno narrando las historias de cine que le han fascinado. La narración de uno y el miedo a la oscuridad de otro va desarrollando el argumento. Este es el hilo narrativo de aquella novela y de esta versión teatral: dos presos antagónicos que irán acercándose a medida que la convivencia se convierte en un descubrimiento personal. No es un error afirmar que esta versión pudiera ser la línea melódica de un bolero: una melodía lineal, aunque profunda y francamente expresiva. Al cabo, ni en Eusebio Poncela (Molina) ni en Igor Yebra (Valentín)encontraremos altibajos excesivos que rompa dicha apariencia lineal de la historia, pero es en ese tono contenido donde se logra encontrar el expositor emocional de los personajes, tanto desde su punto de vista individual como desde aquel que nos dicta la firme convicción de que su vida temporal en común provocará (lo hace en presente durante la función) un cambio interior capaz de enriquecer sentimentalmente a ambos. Esta es la fuerza de la versión traída a Cazorla de aquel “beso de la mujer araña” de Manuel Puig. Bajo la dirección de Carlota Ferrer, Poncela y Yebra consiguen enmarcar dos personajes en evolución, liberados de apretados corsés demasiadas veces autoimpuestos. Poncela, con su voz peculiar, enmarcó un ejemplo de lo que debe llegar a ser un gran actor: aquel que, en la duración de la obra, permite que el personaje viva y desplace al actor, que volverá a la vida cuando llegue el aplauso final. Yebra debe permitirse doblegar la entonación de su voz en directo para que su personaje parezca y aparezca más cálido y cercano. Al fin y al cabo, todo es un ejercicio de liberación, incluido el beso que ha de justificar el significado de la extendida y emocional tela de araña, tanto como la liberación de la omnipresente amenaza de la pantera interior.   

martes, 17 de octubre de 2023

Teatro en Cazorla

 

Tiempo de

“Teatro en Cazorla”

David Gómez Frías

 

 

En su Historia del Teatro Universal, Silvio D’Amico aprecia que “el Teatro, por su naturaleza misma, se dirige a una colectividad. No es una apreciación cualquiera pues nadie dramatiza, nadie actúa para un individuo sino para un colectivo, para una colectividad. Desde el pasado ya doce de octubre, Cazorla se ha transformado en eso, en una colectividad hipnotizada por el arte nacido del drama que, proveniente de la palabra griega ‘drào’, viene a significar obrar, actuar, representar escénicamente ya sea una tragedia, una comedia o cualquier otra expresión que requiera de un público y un personaje. Cazorla ha iniciado el camino de la vigésimo séptima edición de su Festival de Teatro y lo ha hecho con una fuerza inusual. Sala y calle se han fundido en una amalgama de artes escénicas coordinadas con milimétrica medida, de perfecta sintonía temporal, que han llevado al público, a la colectividad cazorleña y visitante, hacia un vértigo cultural casi insuperable.

De inicio, se ha roto la costumbre de justificar la prioridad del Teatro de Calle sobre aquel programado para la Sala, y se ha hecho con un espectáculo que equilibra perfectamente lo esencial de ambos pilares del festival. “Desprovisto” subió el telón de La Merced con un número ligeramente circense y profundamente acrobático. UpArte ha sido la compañía encargada de iniciar esta andadura otoñal por el mejor arte escénico que podamos aplaudir a nivel nacional. Pero vamos a disfrutarlo en Cazorla, en este lugar “tan lejos de todos lados y tan cerca de ningún lugar” como diría José Luis Olivares, estrenado alcalde en esto del teatro, cuando saludó desde el escenario la apertura de este programa escénico. Un programa serio, de enorme calidad, por el que se haya hecho algún que otro malabar hasta llegar a componerlo en un programa que pocos escenarios podrán llegar a imitar. No, no creo que se deba a malabares y equilibrios sino a un saber hacer reflejado en este caso en la dirección puesta en las manos de Mario Olivares.


Pero volviendo al teatro, una historia de más de dos mil años avala que en la definición de nuestro término quepa todo aquello que tenga que ver con la puesta en escena de un espectáculo, ya sea circo, danza o, vistiendo de drama el significado, teatro reducido a lo esencial de argumentos capaces de poner al ser humano frente al espejo de su reflejada realidad. La acepción más amplia de lo teatral convierte a Cazorla en un escaparate compartido de las Artes Escénicas.

De ese arte dejó buena muestra la mencionada compañía UpArte, que contó con añadido nervio de dar salida a esta carrera cultural cazorleña. Su Desprovisto resultó ser un ejercicio de emociones encontradas, pasando de un inicio lento a un vertiginoso desarrollo de expresión corporal y acrobático. Mayor valor se debe dar a su número teniendo en cuenta que sólo cuenta con música, tejidos y el valor humano que hace de su cuerpo un expositor sumamente delicado del movimiento corporal. Seis almas, seis figuras y un puñado de telas para elevar el escondido coraje al reto que supone dominar el vacío necesario en el espacio cercano. Un espacio, el del escenario de La Merced, humillado en su gran dimensión por el volumen rítmico y acrobático de los integrantes de esta compañía murciana.

Con un excelente sabor de boca por el aperitivo disfrutado, el programa del llamado Teatro de Calle


abrió los escenarios de las distintas plazas y localizaciones elegidas. Chocante el renacimiento de Andrés de Vandelvira con cualquier escenario que huela al viejo oeste, pero La Banda de Otro supo equilibrar su Rodeo con la majestuosa presencia en ruinas de Santa María. Humor andaluz, que no americano, imaginación cercana y confabulada con el público permitiendo el choque frontal de la risa y el duende humorístico del sur.

Del viejo oeste en escenario renacentista, el enjambre de público ya conquistado se trasladó a un nuevo ambiente donde Clara Reina
Meneses esperaba para hacernos perder el aliento en su llamativa performance de colorido juego con un puñado de hula hoop. Cada movimiento suponía un nuevo descubrimiento de agilidad corporal que supera la imaginación sencilla. Proyecto Tránsito con “361 Grados” fue un ejemplo de arte en movimiento argumentando el caos existencialista que provoca el concepto de la experimentación vital. Pero, realmente es un caos, porque se diría que la música llevaba en volandas a una Clara viva, mimetizada con su cuerpo, integrada en la voluntad de la disciplina y el lenguaje corporal.

Sangraba la calidad escénica en las calles y plazas de Cazorla y sangraba la risa,


sencilla y no excesivamente provocada, sino simpática y en rodaje sobre las ruedas de un Seat 600 modificado a modo de coche de agente secreto cutre o superhéroe confundido de oficio. De otra cosa no pudo convencernos Javier Ariza con su “Carman”, tampoco lo necesitaba. A veces sólo es necesaria la risa, simple o compleja, infantil o cómplice, pero con evidentes detalles que llevan al aplauso de algo perfectamente trabajado para agradar.



De la risa de un 600 humanizado a la sobriedad elegante de Vaivén Circo, con un trabajo, “Anónima”, capaz de poner la nota poética a un circo ingenioso, imaginativo, profundo y expresivo hasta tocar los bordes del corazón espectador. Un poco de danza, un poco de pasión, un poco de arte viejo de viejo circo, un claro porcentaje acrobático y un dulce aderezo de música. Anónima tiene mucho de arte.

 

 

Y Alex O’Dogherty, ese “Imbécil que nos rompió el pecho a base de risas inteligentes,


pícaras, provocadoras, capaces de sustraer de la aburrida cotidianidad nuestro lado más necesitado de libertad risueña. Ese “Imbécil” que colgó la leyenda de no ‘no hay entradas’ para descolgarnos de nuestra acostumbrada buena etiqueta lingüística. Humor el suyo que llega a los tuétanos, que incapacita para sentirse cómodo pero que, a la vez, no incomoda, sino que despierta la verdadera comprensión del humor. Fue el suyo un rato largo de risa sin límites, verdadero, que revitaliza y sugiere lástima por las almas capaces de reprimir la risa. Porque “Imbécil” tiene argumentos para todo el mundo: para los alegres, los reprimidos, los temerosos, los angustiados, los ofendidos y, sobre todo, para los que quieran entender que una porción de risa, un instante, un minuto, un encuentro de risa, es también un argumento que pone en valor nuestra condición de seres sociales.

La intensidad de lo vivido jueves y viernes, doce y trece de octubre, pedía una continuación mínimamente parecida. Un sábado de media lluvia ha sido necesario para dar la puntilla a un puente del Pilar teatrero, callejero e ilusionante.


Entrañable Nati Vilar viajando con “La maleta de mi abuela”, bueno, de la suya que hizo nuestra, en cuyo interior lleva, de un lado para otro, el color del mundo.

El Premio Fetem 2019 como Mejor Espectáculo de Calle se lo llevaron aquel año dos limpiadoras de La Sincro con un absurdo y disparatado argumento humorístico que las lleva a intentar retransmitirnos sus “Ohlimpiadas”. 

El mediodía dio de sí el concierto de Las Niñas, favorecidas por la amenaza de lluvia para arrinconar un lleno de público frente a sus canciones. Concierto de noventa minutos “Contigo”, de buena música y grandes temas, con su modo de fusionar o aderezar viejos canciones según su propio entender la melodía musical. Un deleite de acordes y música, para hacernos llegar a la reparadora y corta siesta.

Siesta necesaria para reponer el cuerpo de los vaivenes escénicos, de las paradas verticales, de la risa y el asombro. Siesta reparadora, sí, pero siesta corta porque el cierre del Teatro de Calle tenía reservados otros encuentros con la calidad de las artes escénicas.

Porque aún habría espacio para la risa en la idiotez expuesta por El Gran Dimitri en su “The Legend”, un reflejo absurdo del perdedor que todos podemos ser, un juego con la vida que se mofa de los empecinados perdedores.


“A la fresca” vino Anna Confetti haciendo incapie en tantas y tantas situaciones cómicas generadas en nuestro absurdo cotidiano.

Después se puso la cosa seria, o algo menos cómica, y se pretendió tomar el cielo, conquistar los sueños de alcanzar las alturas de la mano de Orain-Bi y su acróbata montaje “Mute”, excelente pero superado en intenciones de llegar a lo más alto por Kanbiota Trup. “Volando Vengo” cerró la calle jugando con el viento en el espacio libre de las Ruinas de Santa María.



 


Y luego ELLA. Otra noche de entradas agotadas. “Antes muerta que convicta”, sesión golfa de Beatriz Rico. Risas, frescura, improvisación refrescante, química compartida, capacidad de conquista sobre un argumento que pierde su importancia frente al agradecido trabajo con el que, ya la protagonista, ya la actriz que le presta cuerpo, gracia y vida, el público se vio, nos vimos conquistados, una noche más por la fuerza liberadora de la risa. Grande, sensible y conquistadora Beatriz Rico.

 

Y así quedó atrás este gran regalo de tiempo escénico.