Teatro en Cazorla.
2024
David Gómez Frías
Para nosotros, humanos absorbidos
por la vorágine de la vida acelerada, vida que en los pueblos también está
cogiendo un ritmo endiablado, supone un verdadero lujo distraer las emociones
con el juego virtuoso del teatro. En Cazorla, este rincón bullicioso de nuestra
provincia, se vive en este trimestre una buena prueba de lo dicho. Veintiocho
ediciones de su festival de teatro dan para buscar en sus calles un remanso de
cultural que fluye por las diversas expresiones escénicas. Rodeando la
festividad del Pilar, toma inicio esta nueva convocatoria hermanando dos de los
pilares que componen la extensa programación: el teatro de calle y su homónimo
de sala. Con esto, quince compañías han dado la talla en los escenarios
abiertos de las calles de Cazorla, así como en el espacio cerrado de La Merced.
Comedias amorosas, acrobacias circenses, malabaristas que equilibran el humor y
el riesgo, espectáculos multidisciplinares, momentos casuales e intencionados,
realidades absurdas emancipando la vida impregnada de humor. Remitidos al
programa, podríamos hablar en la brevedad de un par de líneas de las virtudes y
el espectáculo de cada una de las compañías, pero baste con elogiar su alta
calidad, su gran acierto con el público y su acertada siembra de emociones y
risas, cuando no de sobresaltos y seriedades perfectamente argumentadas.

Pero
es de justicia hablar de los ejemplos que sobresalen y rompen las fronteras de
la elevación escénica.En este sentido, el público presente en Cazorla, público
que da carácter de nacional e internacional a esta programación teatral, escuchó
el tierno y palpitante temblor del corazón con la deliciosa Claire Ducreux,
quien expuso la sencillez hermosa de su trabajo Fleurir les abismes para lograr despertar en los presentes diversas
emociones profundamente encadenadas.
Impagable resultó
Sureño piano trío, un concierto ofrecido por Diego Valdivia
mientras acariciaba las teclas de su piano blanco, acompañado por Yolanda Pozo
en la percusión y Daniel Velenzuela a la guitarra.
Se diría que la fortuna
utilizó su música para quebrarnos el pecho con la belleza desplegada en cada
una de las composiciones interpretadas. Podemos destacar, sin duda, la frescura
y el descaro de Col-lectiv FRENETIC en su espectáculo musical y acrobático Save thetemazo.org, que supuso una
superposición de flirteos con la música de siempre. Poético, visual,
inspirador, cercano son términos que dicen mucho de Mar, o de cómo sobrevivir a un tsunami, pieza creada por Rebe al
Rebes para enfrentarnos al sentimiento cercano desde la perspectiva del humor,
la música, la interpretación y el desgarro del suave del flamenco. Y de
flamenco, que debería ser escrito con letras mayúsculas de pasión, hablamos al
mencionar el Atrapados de Flamenco
Nómadas. Su espectáculo resultó ser un sobrecogedor encuentro con la virtud más
exquisita del arte inmaterial del flamenco.

Desgarro puro, voces que quiebran
la quietud del alma, cuerpos que dictan sentencia sobre el vocabulario poético
del movimiento, sobre un argumento que lleva a los seres protagonistas a
descubrir sus más escondidos secretos. Inma La Carbonera rasgando el silencio
con su garganta, Ana Salazar equilibrando el quejío de la voz con la fuerza de
su cuerpo, Juan Amaya rompiendo el espacio y el callado viento con ese lenguaje
propio que dictan los grandes bailaores, y Paco Iglesias a la guitarra, delicia
de alas en los dedos, delicado capricho sonoro que emerge de la virtud de los
maestros.