Mostrando entradas con la etiqueta Poesía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Poesía. Mostrar todas las entradas

lunes, 29 de febrero de 2016

Ausencia


Ausencia
David Gómez Frías
publicado en el nº 85 de los 
"Cuadernos de Roldán"



Ausencia

Descifrar tu ausencia
es analizar la vida en su extensión de silencio,
saber que ya no estás y queda tu mundo,
ironizar, a escondidas, con tu regreso.
El miedo y lo dejado significa nunca más,
vacío en la palabra, en la caricia,
en el cuerpo que comienza su recorrido
por las superficies del frío, sin los dedos que te esperan..
Tu ausencia significa que estoy muriendo
y nada en el reflejo del reloj
certifica la resurrección de los muertos.
Mi fe se fortalece con el brillo de una sonrisa
en el espacio pretérito de dos palabras:
“enseguida vuelvo”. Y te creo a ciegas.
Pero estás tardando tanto
que tu ausencia significa nunca más
aunque en un instante suenen las llaves
al otro lado de la puerta, anunciándote,
y entres protegida por el aura del reino que habitas,
acompañada por la virtud que anuncia otro principio.


jueves, 2 de febrero de 2012

Esperanza


Sueño que en las calles sin sombra
tigres blancos guían a los hombres ciegos,
que los hombres ciegos nos miran los huesos
buscando espacio para sus dedos,
que los dedos de los hombres ciegos
señalan, al fin, lo humano y frágil de la guerra.

En los desfiles se perciben esperanzas
donde los tanques se inclinan arrepentidos
y reverencian las heridas permanentes de las fachadas.
Los hijos de los muertos viajan en tren
asomados a las ventanas.
Los diarios en blanco ya no describen, junto a quien muere,
los gritos agónicos de las ambulancias.

Sueño esta mañana sin lamentos
y miro las gentes nuevas asomadas a los escaparates
esperando, sin miedo, todas las miradas.
Las cucharas tienen ahora el propósito de alimentarnos,
como antes lo tuvieron de escarbar la tierra
y enterrarnos.
Junto al mármol quedan versos viejos
que han de leer los gusanos
alimentados de balas nuevas sin sangre
bajo tierra de los humanos,
y del metal que atraviesa vidas surgen matrimonios
con heridas semejantes a la memoria.

Sueño y un instante posterior, oscuro
como los ojos abiertos de los hombres ciegos,
todo es mentira y en los diccionarios de los hijos viejos
se define con error la esperanza.
                               
                 De "No solo palabras para la paz" Ediciones Amargod 2005

martes, 24 de enero de 2012

Incertidumbre


Incertidumbre

Se me acabaron las sombras permanentes
por las que corre la vida en su sabiduría de silencio.
No encontrarás bajo aquel reflejo
la longitud terrestre de mis huesos,
como un espejo donde quedan reunidos todos los muertos.
Están mirando los ancianos en su crepúsculo
un camino con el perfil de los que han llegado:
los amigos, los hermanos, los cansados.

Mientras tanto qué harías tú si mi corazón
suplicase la suavidad de la niebla
como un funcionario que prohíbe el descanso
de los residuos en las macetas,
qué harías tú que tantas veces me miras cuando estoy cansado
de narraciones tan parecidas a todo lo esperado,
cuando no cesa el hastío imperioso
de marcarme partidario de tus quejas.

Dime qué harías tú que, reunida en la propiedad de mi vida,
atardeces sobre el borde cálido de los cuerpos,
resucitándome. Esperándome.
Qué harías tú con tanta noche perforándome los dedos.
                                 De "Fracciones de los cristales inquietos" (2010)


miércoles, 14 de diciembre de 2011

Alguien dirá que somos agua

Alguien dirá que somos agua,
que nos mantiene alzados
contra el viento,
y una vez perdida en el cuerpo
se nos va la vida,
se nos cierra el alma.
Alguien dirá que somos agua.

El niño en su llanto
dice el significado del agua.

El beso con el que te enfrento
perfecciona en el agua
la intensidad con la que amo.

El adulto que llora
vertebra en su lágrima
el vértice de la alegría
o antesala de penumbra.

Y somos, en fin, como la lluvia.
Pero apagado el cauce
del riachuelo inquieto
volvemos a la tierra,
absorbidos, y desaparecemos.

Alguien dirá que somos agua.
Río dulce o mar salado.
Al evaporarte los restos dirán
cómo has vivido,
cómo has amado
qué acento puso a tu latitud
el mar camino de la aurora.

Y en la memoria de todas las orillas
alguien dirá que somos río,
esqueleto líquido de los campos
por donde se ha filtrado
el significado de la memoria.

Por el sudor de la gente
rezuma el llanto de los olivos
y la sangre de las naranjas,
se aligera el cauce de los vivos
cuando callan su grito las navajas
y el puerto en movimiento
espera el cauce madurado,
el aire que se arrastra,
con su canto, por las gargantas.

Agua somos y río madurado,
inquietos en las cumbres
y mansos bajo los barcos,
estela de orillas y sabores provincianos,
altos como el rumor infinito
del agua entre las manos.

Alguien dirá que somos agua
y el río que recita la canción
de los hermanos.

Tiemblo




Tú eres esta luz, todavía en silencio,
que vierte el espacio encendido por el que estás creciendo
sobre el perfume de ser fuente,
profunda y desgarrada,
líquido mutando de un instante futuro a lo cierto.
Tu contorno amenaza el movimiento
de este soldado en peligro de extinción.

Y yo tiemblo, si supieses como tiemblo
mientras leo las sombras mortales de esta luz en tu ropa
y, horizontal, propongo la brutal caricia
como inicio dulce del combate.

Tiemblo. Eres esta luz
y aún tiemblo.

Me rindes con un beso.