Mostrando entradas con la etiqueta Teatro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Teatro. Mostrar todas las entradas

jueves, 14 de noviembre de 2024

 

Teatro en Cazorla

 

 “La vida es juego”

Vivir y amar el teatro

David Gómez Frías

 

Marco: Festival de Teatro de Cazorla. Ciclo: Teatrino. Fecha: 5 de noviembre de 2024. Escenario: Teatro de La Merced. Obra: “La vida es juego”. Reparto: Marta Hurtado, Gemma Viguera, Juan Berzal, Juam Monedero y Jorge Padín. Dirección: Juan Berzal. Producción: Ultramarinos de Lucas. 


El teatro debe recibir pasión por quien lo lleva a su esencia, así como una actitud de disfrute y aprendizaje por parte del público que se acerca al lugar sagrado de la escena. Vivir la experiencia teatral nos lleva a una inmersión cultural sobresaliente que precisa de un largo recorrido de retroalimentación entre todos los ingredientes del hecho escénico. Este largo recorrido debe iniciarse en la absorbente infancia, valorando la necesidad de sacrificios pequeños con el propósito de equilibrar nuestro mejor equipaje vital. De ahí que una mente infantil que acude al teatro y disfruta de un enriquecedor espectáculo, se convierte en un terreno de cultivo para el desarrollo de la crítica basada en criterios adquiridos por la experiencia. Puesto que el teatro es, sobre todo, una experiencia con la literatura viva, acudir a su encuentro supone poner en valor nuestro crecimiento cultural. El producto ofrecido debe ser, por sí mismo, excelente en su conjunto o en distintas variables capaces de honrar este viejo oficio de la representación. En Ultramarinos de Lucas lo saben y actúan en consecuencia, lo hacen además teniendo presente que su trabajo abarca todas las edades posibles. Su producto, La vida es juego, es un dulce canto dirigido a cualquier edad y público. Actores y actrices, teniendo presente la condición de ser niño en todas las edades, dejan correr su amor por el teatro hacia la delgada locura que supone ser un público que aprende. Esta obra es, además, una recreación que incita, provoca y muestra nuestras obras versificadas del siglo de oro español. Miguel de Cervantes, Calderón, Lope de Vega y Lope de Rueda, son los autores escogidos para deslizar la palabra y la interpretación por el Retablo de las maravillas, La vida es sueño, Loa del comediante o La tierra de Jauja. Todo enlazado en el resquicio de la memoria que se niega a olvidar la sensacional riqueza de quinientos años de historia en las páginas de ese género literario del teatro. Locura, memoria, pasión, poesía, arte, ensimismamiento, encanto, alabanza en sí del arte escénico, en un conjunto delicado que justifica esa razón que le damos al caprichoso juego de la interpretación. Que la vida es juego no hay duda, es también sueño y es una maravilla descubrir lo extraordinario a través del teatro. La vida es un escenario inmenso en el que se otorgan notas de honor a trabajos como este. No cabe discusión cuando se alza el telón para dar un significado puro al hecho en sí del ejercicio teatral. Ultramarinos de Lucas llevan el juego de la vida al escenario. Esta obra 'La vida es juego' no tiene edad y se muestra como una razón poderosa que nos recuerda por qué amamos el teatro, por qué nos empeñamos en acudir a la sala oscura para descubrir la luz sobre el escenario.

 

 

miércoles, 6 de noviembre de 2024

 

Teatro en Cazorla

 

 “Una pequeña historia”

El hilo poético de la vida

David Gómez Frías

 

Marco: Festival de Teatro de Cazorla. Ciclo: Sala. Fecha: 3 de noviembre  de 2024. Escenario: Teatro de La Merced. Obra: “Una pequeña historia”. Reparto: Héctor Alterio. Dirección musical y piano: Juan Esteban Cuacci. Autora y dirección: Ángela Bacaicoa. Producción: Pentación Espectáculos.

 

 


No es fácil reseñar el trabajo de un actor de la grandeza que representa Héctor Alterio, tampoco es este un análisis de su vida sino de esa pequeña historia con la que anda por los escenarios de nuestra geografía. Una pequeña historia que mantiene una duda entre paréntesis. A nadie escapa que salir a escena con noventa y cinco años supone, al menos, la generación de chascarrillos, comentarios y expectación. Comentarios y chascarrillos en torno a la edad, expectación en torno a la figura, a la esperada presencia de Héctor Alterio en el coqueto escenario de La Merced. Pasado el tiempo que la escenografía otorga a este montaje, nos queda una clara percepción de que lo disfrutado ha superado el significado de lo maravilloso. Nuestro protagonista venció, con temblorosa pero afinada espada, el contenido de los murmullos de la duda y superó con creces admirables la nerviosa expectación del público. Una historia pequeña es un anillo a medida para los largos dedos del señor Alterio, como a medida se ciñe el traje de la poesía en su voz, su memoria y su manera de dar vida a la belleza de la palabra, que ha nacido para romper el silencio de los labios acostumbrados a leer en la longitud de los versos. Eso es todo, eso es el principio de todo, eso es lo único necesario para acercar la entrañable palabra poética que clama en el tango, tanto como en la castellana cadencia de León Felipe. Declamar contando una historia es un arte, hacerlo además porque se ha descubierto la pasión por la belleza que cuenta el arte es un ejercicio de entrega que siempre ha subrayado la labor de los grandes nombres de la escena. La maravilla del poema acepta el desafío de mostrar su forma a galope entre la voz y el movimiento que le da cuerpo. En ese envite está la maravilla delicada de Héctor Alterio diciendo la pena por su Buenos Aires querido, clamando por las hazañas del caballero manchego de la triste figura, o alzando a los altares la recia poesía, clamando justicia para los versos de León Felipe. Lo verdadero es aquello que eriza el vello de las emociones, por eso aquella poesía arrancada del silencio por la viva voz de Alterio pone en pie tantas emociones, tanta sinceridad escondida. Es justo, además, reconocer que el hermanamiento de un verso con la música acrecienta la sensación de que lo transmitido adopta la forma de un regalo inmaterial, ligado con el paso del tiempo a nuestra memoria como público que elige disfrutar lo extraordinario.

Porque a la voz y la poesía de Alterio va unida la deliciosa melodía arrancada al piano por las manos del maestro Juan Esteban Cuacci. Y todo es, en su conjunto, un cuadro pequeño que va creciendo en nuestros corazones. Altos son los premiados por este festival cazorleño, pero nombres como el de Héctor Alterio, quien ha recibido el galardón número veintiocho de este reconocimiento, nos permite vivir el teatro desde las alturas del arte escénico.

 

 


Teatro en Cazorla

 “Carmen, nada de nadie”

El asombro de contar la historia

David Gómez Frías

 

Marco: Festival de Teatro de Cazorla. Ciclo: Sala. Fecha: 27 de octubre de 2024. Escenario: Teatro de La Merced. Obra: “Carmen, Nada de Nadie”. Reparto: Beatriz Argüello, Ana Fernández, Víctor Massan y Oriol Tarrasón. Autores: Francisco M. Tallón y Miguel Pérez García. Director: Fernando Soto. Producción: Tablas y Más Tablas y Teatro Español.

 


Un teatro ausente de la realidad histórica o social, preciándose de ser una cosa o la otra, debe estar engalanado de virtud escénica o estará condenado al fracaso entre el público. Del mismo modo, un buen texto, una buena historia, unos buenos personajes tendrán un corto recorrido si el ejercicio teatral que les da la vida no se acerca a la perfección del viejo oficio de contar historias sobre un escenario. “Carmen, nada de nadie” contiene ambas cosas: una buena historia con claros y rotundos personajes, y una puesta en escena que da brillo al argumento de la misma. Cabe destacar en la dirección un ejercicio de filigrana teatral, un desarrollo digno de ejemplificar este capricho, antiguo como el ser humano, de contar historias, de narrar vidas, de exponer personajes bien para disfrute del público, bien para que este no deje caer en el olvido secuencias vitales dignas de permanecer en la memoria. Ese ha sido y es el trabajo de Fernando Soto en este montaje: narrar, con fino acierto, secuencia a secuencia, un tiempo crucial para nuestra delicada democracia.

Y lo hace desgranando lo íntimo y lo público de los personajes que llenaron aquel tiempo con miedos, con corajes, con decisiones que resultaron trascendentales. Y como el teatro narra la literatura en vivo, los actores muestran sus personajes sobre los hechos que ya han pasado, pero, amparados en el latido de la memoria, estos aceptan la nueva vida para contar los detalles que hacen más pura su verdad. Así, en el reparto que encabeza la ficha técnica de este montaje encontramos los nombres acertados que hacen latir una historia rasgada de la realidad vital de Carmen Díez de Rivera, rozando la historia oscura de su propia familia o haciendo grande la verdad de los días más tensos del inicio de nuestra transición hacia la democracia. Carmen fue jefa de gabinete de Adolfo Suárez, única mujer que ha sentido el pálpito de un pueblo, esperanzado en la libertad, desde una azotea tan alta y no tuvo mayor obsesión que evitar que las cicatrices de la historia se convirtieran en obstáculos insalvables. Para contar los detalles el acierto ha sido óptimo en el conjunto de actores de tal manera que el equilibrio entre la historia, la puesta en escena y la verdad humana se logra en virtud de un trabajo excelente. Aquella ansia de libertad, aquellos asesinatos de abogados laboralistas que pusieron en riesgo tantas cosas, aquella legalización de partidos políticos disimulada en los días de semana santa, aquel temor amenazante en todas las decisiones, han encontrado en estos actores la huella precisa del trabajo perfecto. Ojalá las historias que debemos conocer y recordar se nos cuenten de esta manera, que aquellos personajes que las vivieron encuentren el acierto para volver a la vida con actores y actrices como estos. El teatro se hace perfecto cuando en el escenario coinciden ambas cosas.

 

 



 

domingo, 10 de diciembre de 2023

El traje

                                Foto: José Luis González
 

Desde la butaca

“El traje”

Traje a medida para dos monstruos

David Gómez Frías

 

Marco: Festival de Teatro de Cazorla. Ciclo: Sala. Fecha: 8 de diciembre. Escenario: Teatro de La Merced. Obra: “El traje”. Reparto: Javier Gutiérrez, Luis Bermejo. Autor y Dirección: Juan Cavestany.

 

Han pasado once años desde su estreno en Madrid. Aquel treinta de octubre del año dos mil doce en España se hablaba de crisis, de salida de la crisis económica que hundió a nuestra sociedad, cuatro años antes, en el temor existencial. Esta obra de teatro ha sobrevivido a la permanente amenaza de caídas de la economía, a una pandemia mundial, a los vaivenes políticos, a guerras más o menos vecinas, a ejemplos de corrupción inagotables, y lo ha hecho señalando a una sociedad que ha visto nacer en su seno los extremos destructivos de las ideas. En una década puede cambiar el mundo o puede seguir siendo el mismo, al fin y al cabo, todo se repite desde el interior de un hogar a las más altas esferas del poder. Quizás por eso “El traje” brille tanto ahora como lo hizo años atrás, como lo viene haciendo desde su estreno, porque nuestra sociedad necesita mirarse en el espejo de su absurdo y reírse. Esta comedia negra, que pudiera entenderse como un juego sencillo de comedia teatral, resulta ser un complejo ejercicio de texto, dirección y actuación. De un argumento cualquiera surge una obra maestra del teatro actual, que permanecerá viva precisamente por su capacidad de hacer colisionar en un cuerpo a cuerpo la posibilidad de los individuos y el absurdo propiamente dicho. El público es llevado a la oficina de seguridad de un centro comercial, un sótano en el que un empleado del departamento y un cliente, participante en un altercado con una señora, llevan la actualidad de sus vidas a un conflicto intelectual y emocional en el que la risa es el antídoto que rompe la tensión intencionada. Bajo esa línea argumental todo es posible, incluido un cadáver que resulta estar más vivo que muerto. Lo fascinante de esta obra está en la conjunción de texto, dirección y protagonistas. De cara al público, todo se resume a la actuación de Gutiérrez y Bermejo. No es poco pues el resultado identifica a dos titanes de la interpretación capaces de hacer enloquecer al espectador con los altibajos emocionales que sus personajes requieren. A la par, son el equilibrio perfecto, la magia, la sintonía de dos grandes que hacen lo suyo con tanta humildad y entrega, sin personalismos ni distancias, dando al espectáculo un valor imperecedero. “El traje” ha sido en sí el cierre perfecto para un programa de alta calidad escénica, artística, teatral. Porque sería fácil pensar que cualquiera de las obras propuestas podría haber bajado el telón de La Merced con la grandeza que hemos visto en cada una de ellas, pero el Festival de Teatro de Cazorla lo ha hecho con la risa y la costura intensa de “El traje". Ha cerrado esta edición con el acierto de poner frente a frente a Javier Gutiérrez y Luis Bermejo, para dejar clavada la sensación de que lo bueno se hace esperar y lo mejor está por llegar. Ha sido este un espectáculo corto, según se mire, porque deja el regusto repetido de querer más de algo tan bueno. El teatro tiene eso, hace amantes en ediciones y en obras como estas. Cazorla baja el telón del teatro, pero volverá a alzarse limpio de polvo para dejar grabadas en la memoria de este arte las dimensiones de La Merced.

lunes, 4 de diciembre de 2023

Retorno al hogar-Desde la butaca


 Desde la butaca

“Retorno al hogar”

Grandeza teatral en Cazorla

David Gómez Frías

 

Marco: Festival de Teatro de Cazorla. Ciclo: Sala. Fecha: 2 de diciembre. Escenario: Teatro de La Merced. Obra: “Retorno al hogar”. Reparto: Miguél Rellán, Fran Perea, David Castillo, Alfonso Torregrosa, Juan Carlos Vellido y Alicia Rubio. Autor: Harold Pinter. Dirección y adaptación: Daniel Veronesse.

 

A veces, no muy a menudo, el público es enfrentado a juegos de comprensión teatral que miden su afinidad con este arte de la actuación y la exposición. Cuando se hace desde el texto de un autor como Harold Pinter, acostumbrado a jugar con temas de calado social, resulta que se reclama al público una presencia activa en relación al hecho teatral al que asiste. No hablamos de una interactuación física, sino de un ejercicio que exige comprensión y un análisis enriquecedor que nos haga partícipes del juego al que invita el autor. En este ‘Retorno al hogar’ el espectador amante del teatro es invitado a asistir a la evolución psicológica de los personajes, involución podríamos decir, que invierte a los individuos desde un estado social y civilizado a otro en el que predomina la raíz animal del ser humano. El argumento corre por la espalda de una familia en la que sobreviven un padre con un hermano y tres hijos. El mayor de estos dejó el hogar familiar años atrás, huyendo de la vida violenta que en sus paredes se adivina. De inicio, los personajes procuran mostrar el espacio personal que cada uno reclama. Poder y jerarquía del padre, sumisión acordada del hermano de este, chulería y enfrentamiento con la figura paterna del hijo mayor de los presentes en casa, y casi anulación personal del hijo pequeño. Estos juegos de rol, atribuidos a cada personaje para conformar el perfil psicológico que otorga el autor, se balancean desde la violencia a la indiferencia, pasando por la humillación y pérdida de toda condición humana, capaz de burlar la identidad familiar por un desarrollado sentido animal no demasiado oculto. Este tránsito por la personalidad tan variable se acentúa con el regreso a casa del hermano mayor, del hijo mayor, del sobrino mayor, que se doctoró en filosofía y vuelve casado y padre de tres hijos. La mujer de éste será el desencadenante final de la ruptura del núcleo familiar, del que emanan los más viscerales sentimientos, los más profundos rencores, la más hiriente envidia, el más descarnado deseo. Sobre este texto de Pinter, Daniel Veronesse enjambra una composición teatral de alto valor escénico, desde el punto de vista de la interpretación y la dirección. Alto valor en cada uno de sus actores y actriz, concediendo a cada uno de ellos el sobrado estímulo que se espera y se reclama para sus personajes. Podríamos, sin duda, poner nota individual a cada uno, mas la valoración global concede el merecido premio al conjunto. Desde Miguel Rellán hasta Alicia Rubio, no queda un cabo suelto en una actuación general que hace relucir el honor de desarrollar este oficio de ser actor o actriz. Podríamos matizar caprichos individuales de la actuación, pero no se perdería la justicia del reconocimiento de un gran ejercicio actoral. Podríamos criticar detalles en la dirección, a priori desconcertantes, como el uso de risas enlatadas, aparentemente puestas como un absurdo incomprensible, pero que la actitud analítica del espectador es capaz de entender como un anuncio de cambio de escena o, lo que es más importante, como un anuncio de cambio de personalidad de los personajes. En definitiva, todo en su conjunto ha supuesto un regalo teatral para los que amamos este arte. El teatro en Cazorla debe darse por satisfecho con propuestas como ésta puestas sobre su escenario de La Merced. 

lunes, 27 de noviembre de 2023

Un Vicente cualquiera


 

Desde la butaca 

“Un Vicente cualquiera” 

Teatro visceral

David Gómez Frías 

 

Marco: Festival de Teatro de Cazorla. Ciclo: Teatrino. Fecha: 25 de noviembre de 2023. Escenario: Teatro de La Merced. Obra: “Un Vicente cualquiera”. Actor: Diego Jimeno. Música: Enrique Pastor.  Autor y Dirección: Xtóbal. Producción: EX Producciones.

 

El Teatro de La Merced de Cazorla levantó el telón para mostrar la única propuesta plenamente local en la programación de este año. La obra ‘Un Vicente cualquiera’, producida por EX Producciones, escrita y dirigida por el artista pluridisciplinar Xtóbal e interpretada por el actor Diego Jimeno, levantó el telón con la intención que persigue el teatro desgarrado de inquietar, de incomodar al público y no dejar indiferente a nadie. Un trabajo profesional que mira de frente a cualquiera de las demás propuestas del programa, cuya base nace de textos hilados a la medida de un personaje ambiguo, con una identidad compleja difícil de encasillar. Para crear el perfil de dicha identidad, Xtóbal observó la capacidad de algunas personas con autismo para resolver sus dificultades a la hora de expresarse, comprendiendo cómo la estructura de su lenguaje se apoya en la memoria eidética, asociada a ese fantástico recurso que es la ecolalia (diferida), que permite a algunas personas componer frases, conformar una conversación con palabras que otras o ellas mismas han pronunciado. No siempre el significado original es respetado, pues tanto el contexto como el objeto de la conversación hacen que las frases se puedan reorientar para responder a las necesidades del momento. El autor y director pensó utilizar esa rareza, un personaje que hablara a través de las palabras de otros. No en vano, desde su francés natal, debe en gran medida su aprendizaje del castellano a un buen número de textos teatrales, a lo escrito por otros. De no conocer casi ni una palabra fue descubriendo la riqueza y la belleza del idioma de Federico, mientras leía y montaba obras de teatro. En ese tomar las palabras de otro, ampliando la nómina de autores que han conformado su lenguaje teatral, para ‘Un Vicente cualquiera’, compuso este ‘patchwork’ con textos de Lorca, Pirandello,  Shakespeare, Koltés, Camus, Exupery y Sófocles. En ese hilvanado de textos es donde se genera la definición de Vicente, el protagonista expuesto como un hombre agotado, una persona histriónica de la que no sabemos si está en una discoteca, en una cárcel, en un manicomio o en una cochambrosa habitación. Un personaje que se muestra acompañado por la recreación de un amor pasado, que deambula encerrado en sí mismo. Un alma herida por el alcohol cuyo comportamiento psicótico nos conduce a terrenos de desdoblamiento de personalidad, surrealismo, teatro narrativo... No sabemos cómo ha llegado exactamente a ese estado de locura o excesiva cordura, pero ha decidido seguir un camino y no cederá en su empeño. El personaje repasa lugares comunes de la vida misma que, en su conjunto, trasladan al público a las eternas preguntas de ¿quiénes somos?, ¿de dónde venimos?, ¿cuál es el propósito de la vida? Xtóbal y Diego Jimeno, con un gran trabajo sobre el escenario, han logrado, sin olvidar al escondido equipo técnico que los acompaña, dar vida a un producto teatral performativo en el que convergen el riesgo, la estética provocativa y la esencia poética que da lugar al arte en movimiento y en continuo cambio.

 

 

  

 

sábado, 18 de noviembre de 2023

Pandataria-Teatro en Cazorla

 


Desde la butaca

“Pandataria”

Esplendor de las artes escénicas

David Gómez Frías

 

Marco: Festival de Teatro de Cazorla. Ciclo: Sala. Fecha: 17 de noviembre de 2023. Escenario: Teatro de La Merced. Obra: “Pandataria”. Reparto: Cayetana Guillén Cuervo, Chevi Muraday, Elio Toffana, La Merce, Basem Nahnouh, Chus Western. Textos: Laila Ripoll. Dirección y coreografía: Chevi Muraday. Compañía: Los Dedae.

 

‘La libertad es no tener miedo’ grita desde las entrañas la protagonista de este espectacular montaje de artes escénicas en el que se unen teatro, danza, música en voz rapeada o instrumental, una escenografía minuciosa en su diseño, pero aparente de vida propia, y una iluminación capaz de enmarcar por sí sola cada una de las escenas que se suceden. Pandataria es una prisión para las emociones del espectador, una prisión capaz de romper los esquemas de lo esperado, argumentando el devenir de sus personajes precisamente en el significado real e histórico de la isla Pandataria, que fue prisión durante el Imperio Romano. La mujer, con el hilo femenino que la une a la línea horizontal de la historia, en la que se repiten, como bucles, ciertos episodios de sus páginas, se convierte en presa a la voluntad y el rechazo del ser humano hombre. En la mujer se ven reflejados los desechos de una sociedad que no perdona, que rechaza al diferente, que señala, que marca para diferenciar a aquellos que la amenazan con su diferencia espiritual o geográfica. La condena es a veces una herida en la herencia biológica, otras no es más que una distinción en el color de la piel o una cuna tan pobre como el hambre de la tierra. Pero este montaje, al margen de sus queridas connotaciones históricas, es un canto profundo a la libertad del individuo. La libertad es no tener miedo, es tener una canción, un recuerdo, una voz interior que te emancipe tu valor individual y distinto, aunque el instinto te lleve a buscar la aceptación del grupo. Pandataria, esta Pandataria traída por Chevi Muraday e interpretada, en su aspecto más teatral, por una genial Cayetana Guillén Cuervo, provoca el tránsito del caos y el miedo existencial hacia un ejercicio de liberación que invita a poner como límite el mismo cielo. Sobre el escenario, esta muestra de caos inicial se desarrolla sobre una delicada línea poética en la que encuentran su equilibrio la palabra, el cuerpo en movimiento, la interpretación, la imaginación que busca un resultado extraordinario. Luz y música, palabra y voz, pasión y lujuria de movimientos narrativos con los que se acompaña la longitud del argumento. Todo es en Pandataria un ejercicio completo de conocimiento magistral sobre este arte del escenario. Allí donde se quiere la fuerza del teatro puro, que se eleva sobre el texto, se muestra sobresaliente Cayetana. Allí donde se pide el perfecto maridaje del movimiento, leído en grito por los cuerpos, está la excepcional visión de Muraday. Allí donde se quieren mostrar los distintos escenarios requeridos por la argumentación está la imaginación escenográfica y la luz. No puede haber indiferencia ante un espectáculo que causa esta impresión. Posiblemente el agradecimiento del aplauso final no sea suficiente para premiarlo porque, con toda seguridad, se hace necesaria la memoria. Es en la memoria donde permanece el valor de las atrocidades humanas, tanto como la virtud que las contradice. Es en la memoria donde nos perdura la manera de contar las cosas y esta Pandataria, sin pesar alguno, evitará en nuestra mente el temblor del poderoso olvido. 

domingo, 5 de noviembre de 2023

Contracciones-Teatro en Cazorla


 

Desde la butaca

“Contracciones”

David Gómez Frías

 

Marco: Festival de Teatro de Cazorla. Ciclo: Sala. Fecha: 3 de noviembre de 2023. Escenario: Teatro de La Merced. Obra: “Contracciones”. Reparto: Candela Peña y Pilar Castro. Autor: Mike Bartlett. Adaptación: Jorge Kent. Dirección: Israel Sola. Producción: Producciones Come y Calla.

 

Dejemos en el aire una pregunta sencilla: ¿para qué sirve el teatro? Demos por supuesta una respuesta no tan sencilla: el teatro es una suma de varias partes que, juntas, ponen al ser humano frente a sí mismo. Luego, el teatro es una interactuación final a la que se llega cuando se han unido todas las partes que lo hacen posible, siendo la última aquella que añade la presencia del público. Este, el público, ha colgado por cuarta vez en esta edición del Festival de Teatro de Cazorla el cartel de ‘entradas agotadas (sold out)’, quizás porque, como vienen a criticar algunos, hay demasiados rostros televisivos, haciendo de esta una razón más que suficiente para llenar las butacas de La Merced. Es cierto que no siempre un rostro conocido conlleva el cartel de buen teatro, pero el programa conseguido para Cazorla muestra desde su inicio una sucesión de rostros de pantalla que vienen a dejarnos un excelente nivel teatral. Este es el caso del último cartel al que se le cuelga el faldón de entradas agotadas. A saber, “Contracciones” no tiene, en principio, nada que ver con el proceso que sufre el cuerpo de una mujer cuando se acerca el momento del alumbramiento del hijo o la hija que vive en su interior. Este “Contracciones” teatral tiene que ver con las emociones que, en sus altibajos, rompen el equilibrio necesario del ser humano. Sobre el escenario dos magníficas actrices, en registros medidos y excelentes para el espacio y el tiempo que requiere una función teatral. Dos mujeres que cuentan una historia que distorsiona una realidad presente, llevándola al extremo de su exposición, pero que deja en el aire una serie de preguntas y reacciones en el público, capaces de provocar la risa tanto como la ira interior contenida. “Contracciones” nos cuenta la relación de Emma, una trabajadora modelo, con la compañía que le da trabajo, personificada ésta en una mujer sin nombre, sin vida, sin emociones más allá de lo estrictamente deseado por la empresa. Se establece una relación laboral que va excediendo los límites de acceso a la vida privada del empleado por parte de la ‘parte contratante’, dando lugar a extremos difícilmente concebibles hoy en día. Aunque, si analizamos las necesidades de nuestra impuesta vida social actual, tal vez no sea tan descabellado el argumento de esta dramatización. Lo que sí podemos dar por cierto, una vez aplaudido el resultado final de las partes teatrales que se juntaron el pasado viernes en La Merced de Cazorla, es que los dos personajes que desarrollan el argumento parecían cortados a la medida de Candela Peña y Pilar Castro o ¿era al contrario? Tras la sobresaliente actuación de ambas, daba la sensación de que fueron los personajes quienes eligieron a voluntad a las actrices que debían darles vida, con un acierto tan equilibrado que no dejaba opción a imaginar algo distinto. También a la parte técnica: dirección, escenografía, luces y sonido podemos darle alta nota, pues a su buen hacer se debe el aplaudido resultado final. Debemos, por tanto, una vez separadas las partes, desde la condición de público que abandona la sala y queda a la espera de ser llamado, nuevamente, para forma parte del beneficio emocional este arte, que el programa teatral en Cazorla, en esta edición 2023, sigue dándonos en el gusto, permitiéndonos formar parte de eso tan bueno que es el Teatro.

 


sábado, 28 de octubre de 2023

El sonido oculto-Teatro en Cazorla

 



 “El sonido oculto”

David Gómez Frías 

Marco: Festival de Teatro de Cazorla. Ciclo: Sala. Fecha: 27 de octubre de 2023. Escenario: Teatro de La Merced. Obra: “El sonido oculto”. Actores: Toni Acosta, Omar Ayuso. Autor: Adam Rapp. Versión y Dirección: Juan Carlos Rubio. Producción: Txalo Producciones.

Si la idea es ganar un Premio Pulitzer no podemos infravalorar la literatura en su valor más elevado. Si la idea es hacer una obra de teatro de un texto finalista de un Premio Pulitzer, podemos entender que la literatura dramatizada será de gran calidad, pudiendo cometer el error en el ejercicio de dramatización, con su puesta en escena, de no alcanzar el valor de interpretación que se requiere, dando así un golpe mortal a la misma literatura. Afortunadamente, en muy contadas ocasiones sucede que la literatura narrativa, contada a modo de literatura escénica, se lame sus propias heridas una vez llevada frente al tribunal público. No es el caso de la adaptación de “El sonido oculto”, traída a Cazorla bajo la dirección de Juan Carlos Rubio, con la interpretación de Toni Acosta y Omar Ayuso. De inicio, un monólogo narrativo, utilizado a modo de introducción necesaria para que el espectador llegue a posicionarse en la historia, desvela un texto fluido, una literatura alta, de calidad, capaz de captar la atención del espectador en las palabras que, dichas en una tercera persona que narra directamente o formadas en diálogos con alta carga psicológica de los personajes, por sí solas son la calidad literaria de “El sonido Oculto”. Puesto en valor el texto, encontramos una voz principal que narra en tercera persona e interviene en primera, llevando un peso sostenido y muy bien soportado, para dar juego al ejercicio propio del teatro: actuar e interactuar sobre el escenario y hacia el público. Esta labor de peso recae en Toni Acosta dando vida con una excelente interpretación, en los diálogos directos o sobre la tercera persona, a Julia Martín, profesora universitaria de escritura creativa. A su lado, asumiendo el papel de contrafuerte en los diálogos propuestos, Omar Ayuso, escondido en la piel de Hugo Barroso, enlaza con altura sobrada la exigencia de no debilitar el equilibrio bien medido del conjunto escénico. En “El sonido oculto” se habla de libros, de literatura, de genios literarios que son ejemplos universales. Se habla de la vida, de la enfermedad terminal, de las emociones que ocultan posibilidades remotas de un amor. Se habla del oficio de escribir para narrar vidas que deambulan en su propio tormento, para exponer almas que generan un amor asomado a los prejuicios que lo hacen imposible. Ese sonido oculto habla también de las imágenes literarias que lo dicen todo. Imágenes que identifican el vacío espiritual de los personajes, el vacío anímico, tan presente en el decorado de estantes deshabitados, sin libros, sin vida, un decorado que no espera la nieve callada porque lleva tiempo viéndola reposar sobre todas las cosas a modo de abandono, de posible muerte, de anunciada tragedia o repentino milagro. Porque un porcentaje diminuto de esperanza es una línea delgada que recompone o abandona las almas. He aquí el meollo argumental de esta obra: un alma en crecimiento, sobrada en prepotencia, pero realmente temerosa de su propio fracaso, y otra alma alejada de la esperanza, pero repleta de los conocimientos y las palabras que han dado vida a tantos personajes y a no menos finales en el extenso abanico de la literatura universal. Así, “El sonido oculto” ha sido un grito de teatro excelente, contenido en el alto valor de la literatura. 


martes, 17 de octubre de 2023

Teatro en Cazorla

 

Tiempo de

“Teatro en Cazorla”

David Gómez Frías

 

 

En su Historia del Teatro Universal, Silvio D’Amico aprecia que “el Teatro, por su naturaleza misma, se dirige a una colectividad. No es una apreciación cualquiera pues nadie dramatiza, nadie actúa para un individuo sino para un colectivo, para una colectividad. Desde el pasado ya doce de octubre, Cazorla se ha transformado en eso, en una colectividad hipnotizada por el arte nacido del drama que, proveniente de la palabra griega ‘drào’, viene a significar obrar, actuar, representar escénicamente ya sea una tragedia, una comedia o cualquier otra expresión que requiera de un público y un personaje. Cazorla ha iniciado el camino de la vigésimo séptima edición de su Festival de Teatro y lo ha hecho con una fuerza inusual. Sala y calle se han fundido en una amalgama de artes escénicas coordinadas con milimétrica medida, de perfecta sintonía temporal, que han llevado al público, a la colectividad cazorleña y visitante, hacia un vértigo cultural casi insuperable.

De inicio, se ha roto la costumbre de justificar la prioridad del Teatro de Calle sobre aquel programado para la Sala, y se ha hecho con un espectáculo que equilibra perfectamente lo esencial de ambos pilares del festival. “Desprovisto” subió el telón de La Merced con un número ligeramente circense y profundamente acrobático. UpArte ha sido la compañía encargada de iniciar esta andadura otoñal por el mejor arte escénico que podamos aplaudir a nivel nacional. Pero vamos a disfrutarlo en Cazorla, en este lugar “tan lejos de todos lados y tan cerca de ningún lugar” como diría José Luis Olivares, estrenado alcalde en esto del teatro, cuando saludó desde el escenario la apertura de este programa escénico. Un programa serio, de enorme calidad, por el que se haya hecho algún que otro malabar hasta llegar a componerlo en un programa que pocos escenarios podrán llegar a imitar. No, no creo que se deba a malabares y equilibrios sino a un saber hacer reflejado en este caso en la dirección puesta en las manos de Mario Olivares.


Pero volviendo al teatro, una historia de más de dos mil años avala que en la definición de nuestro término quepa todo aquello que tenga que ver con la puesta en escena de un espectáculo, ya sea circo, danza o, vistiendo de drama el significado, teatro reducido a lo esencial de argumentos capaces de poner al ser humano frente al espejo de su reflejada realidad. La acepción más amplia de lo teatral convierte a Cazorla en un escaparate compartido de las Artes Escénicas.

De ese arte dejó buena muestra la mencionada compañía UpArte, que contó con añadido nervio de dar salida a esta carrera cultural cazorleña. Su Desprovisto resultó ser un ejercicio de emociones encontradas, pasando de un inicio lento a un vertiginoso desarrollo de expresión corporal y acrobático. Mayor valor se debe dar a su número teniendo en cuenta que sólo cuenta con música, tejidos y el valor humano que hace de su cuerpo un expositor sumamente delicado del movimiento corporal. Seis almas, seis figuras y un puñado de telas para elevar el escondido coraje al reto que supone dominar el vacío necesario en el espacio cercano. Un espacio, el del escenario de La Merced, humillado en su gran dimensión por el volumen rítmico y acrobático de los integrantes de esta compañía murciana.

Con un excelente sabor de boca por el aperitivo disfrutado, el programa del llamado Teatro de Calle


abrió los escenarios de las distintas plazas y localizaciones elegidas. Chocante el renacimiento de Andrés de Vandelvira con cualquier escenario que huela al viejo oeste, pero La Banda de Otro supo equilibrar su Rodeo con la majestuosa presencia en ruinas de Santa María. Humor andaluz, que no americano, imaginación cercana y confabulada con el público permitiendo el choque frontal de la risa y el duende humorístico del sur.

Del viejo oeste en escenario renacentista, el enjambre de público ya conquistado se trasladó a un nuevo ambiente donde Clara Reina
Meneses esperaba para hacernos perder el aliento en su llamativa performance de colorido juego con un puñado de hula hoop. Cada movimiento suponía un nuevo descubrimiento de agilidad corporal que supera la imaginación sencilla. Proyecto Tránsito con “361 Grados” fue un ejemplo de arte en movimiento argumentando el caos existencialista que provoca el concepto de la experimentación vital. Pero, realmente es un caos, porque se diría que la música llevaba en volandas a una Clara viva, mimetizada con su cuerpo, integrada en la voluntad de la disciplina y el lenguaje corporal.

Sangraba la calidad escénica en las calles y plazas de Cazorla y sangraba la risa,


sencilla y no excesivamente provocada, sino simpática y en rodaje sobre las ruedas de un Seat 600 modificado a modo de coche de agente secreto cutre o superhéroe confundido de oficio. De otra cosa no pudo convencernos Javier Ariza con su “Carman”, tampoco lo necesitaba. A veces sólo es necesaria la risa, simple o compleja, infantil o cómplice, pero con evidentes detalles que llevan al aplauso de algo perfectamente trabajado para agradar.



De la risa de un 600 humanizado a la sobriedad elegante de Vaivén Circo, con un trabajo, “Anónima”, capaz de poner la nota poética a un circo ingenioso, imaginativo, profundo y expresivo hasta tocar los bordes del corazón espectador. Un poco de danza, un poco de pasión, un poco de arte viejo de viejo circo, un claro porcentaje acrobático y un dulce aderezo de música. Anónima tiene mucho de arte.

 

 

Y Alex O’Dogherty, ese “Imbécil que nos rompió el pecho a base de risas inteligentes,


pícaras, provocadoras, capaces de sustraer de la aburrida cotidianidad nuestro lado más necesitado de libertad risueña. Ese “Imbécil” que colgó la leyenda de no ‘no hay entradas’ para descolgarnos de nuestra acostumbrada buena etiqueta lingüística. Humor el suyo que llega a los tuétanos, que incapacita para sentirse cómodo pero que, a la vez, no incomoda, sino que despierta la verdadera comprensión del humor. Fue el suyo un rato largo de risa sin límites, verdadero, que revitaliza y sugiere lástima por las almas capaces de reprimir la risa. Porque “Imbécil” tiene argumentos para todo el mundo: para los alegres, los reprimidos, los temerosos, los angustiados, los ofendidos y, sobre todo, para los que quieran entender que una porción de risa, un instante, un minuto, un encuentro de risa, es también un argumento que pone en valor nuestra condición de seres sociales.

La intensidad de lo vivido jueves y viernes, doce y trece de octubre, pedía una continuación mínimamente parecida. Un sábado de media lluvia ha sido necesario para dar la puntilla a un puente del Pilar teatrero, callejero e ilusionante.


Entrañable Nati Vilar viajando con “La maleta de mi abuela”, bueno, de la suya que hizo nuestra, en cuyo interior lleva, de un lado para otro, el color del mundo.

El Premio Fetem 2019 como Mejor Espectáculo de Calle se lo llevaron aquel año dos limpiadoras de La Sincro con un absurdo y disparatado argumento humorístico que las lleva a intentar retransmitirnos sus “Ohlimpiadas”. 

El mediodía dio de sí el concierto de Las Niñas, favorecidas por la amenaza de lluvia para arrinconar un lleno de público frente a sus canciones. Concierto de noventa minutos “Contigo”, de buena música y grandes temas, con su modo de fusionar o aderezar viejos canciones según su propio entender la melodía musical. Un deleite de acordes y música, para hacernos llegar a la reparadora y corta siesta.

Siesta necesaria para reponer el cuerpo de los vaivenes escénicos, de las paradas verticales, de la risa y el asombro. Siesta reparadora, sí, pero siesta corta porque el cierre del Teatro de Calle tenía reservados otros encuentros con la calidad de las artes escénicas.

Porque aún habría espacio para la risa en la idiotez expuesta por El Gran Dimitri en su “The Legend”, un reflejo absurdo del perdedor que todos podemos ser, un juego con la vida que se mofa de los empecinados perdedores.


“A la fresca” vino Anna Confetti haciendo incapie en tantas y tantas situaciones cómicas generadas en nuestro absurdo cotidiano.

Después se puso la cosa seria, o algo menos cómica, y se pretendió tomar el cielo, conquistar los sueños de alcanzar las alturas de la mano de Orain-Bi y su acróbata montaje “Mute”, excelente pero superado en intenciones de llegar a lo más alto por Kanbiota Trup. “Volando Vengo” cerró la calle jugando con el viento en el espacio libre de las Ruinas de Santa María.



 


Y luego ELLA. Otra noche de entradas agotadas. “Antes muerta que convicta”, sesión golfa de Beatriz Rico. Risas, frescura, improvisación refrescante, química compartida, capacidad de conquista sobre un argumento que pierde su importancia frente al agradecido trabajo con el que, ya la protagonista, ya la actriz que le presta cuerpo, gracia y vida, el público se vio, nos vimos conquistados, una noche más por la fuerza liberadora de la risa. Grande, sensible y conquistadora Beatriz Rico.

 

Y así quedó atrás este gran regalo de tiempo escénico.