jueves, 13 de octubre de 2016

Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín-Metatarso Producciones



Amor frío, amor herido
David Gómez Frías

Marco: Festival Internacional de Teatro de Cazorla. Ciclo: Sala. Fecha: 8 de octubre. Escenario: Teatro de La Merced. Obra: “Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín.”. Reparto: Emilio Gavira, Olivia Delcán, Cristina Otero, Peru Saizprez y Berta Ojea. Dirección: Darío Facal.  Versión: Alberto Conejero. Autor: Federico García Lorca. Producción: Metatarso Producciones.

No deja de ser garantía de éxito una obra firmada por Federico García Lorca, pero un riesgo que se debe asumir es también dar por hecho que no es la única garantía. Por lo general, sin versionar demasiado, sin retocar demasiado, cualquier representación que alargue la sombra de Lorca resulta recibida con agrado por el público. Pero no es suficiente. La versión de Alberto Conejero sobre el texto de “Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín, bajo la dirección de Darío Facal, muestra su fidelidad al texto original e introduce bien los añadidos del mismo autor, pero, en ocasiones, se expone con cierta lentitud de escena y un ligero desequilibrio entre lo tradicional en el teatro y aquellos ingredientes que se añaden para definir el carácter atemporal de la obra. Esta farsa lorquiana, a pesar de sus noventa años, permite que el drama de su argumento pueda entenderse como reflejo de cualquier momento social actual, es por ello necesario concebirla con criterios de frescura y actualidad bien definidos. En caso contrario, puede producir en el público la extraña sensación de estar ante un montaje antiguo con detalles de modernidad, del mismo modo que puede identificar algo nuevo manchado con teatro viejo. De ahí que la cantidad y el equilibrio de una sensación y la contraria deban ser tenidos en cuenta para garantizar el éxito final. No obstante, la versión que presenta Metatarso Producciones goza de una buena dirección, salvo momentos en los que se ralentiza, desnivelando así el ritmo, en un par de escenas. La escenografía pasa por ser acertada para la utilidad de los actores, así como atractivo el fondo fijo que sirve para guiar al espectador a uno u otro decorado, a una u otra escena, según requiera la estructura de la obra.
Sobre un argumento conocido y popular: un hombre de avanzada edad contrae matrimonio, por consejo e insistencia de su criada, con una joven que acepta el compromiso impuesto pero que no se desprende del calor de su juventud, buscando el adulterio en carne, belleza y deseos alejados de la edad de su marido, desde la misma noche de bodas. Sobre este argumento, digo, el trabajo de los actores resulta de nota alta al conjunto, sin entrar en individualidades que podrían restar mérito leve a la exposición de unos sobre otros. El movimiento necesario de estos sobre el texto de Lorca es un valor en sí del resultado final. En su conjunto, este “Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín” hace honor al texto del poeta granadino, a la farsa trágica lorquiana, a sus retorcidos personajes y a su absurdo argumento. Aunque, tal vez, no resulte tan absurdo.




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